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Bogotá, Col.- Al menos cuatro policías murieron y otros 42 resultaron heridos al estallar un artefacto de fabricación casera frente a un cuartel policial en Barranquilla, sobre el Caribe colombiano horas después que un coche bomba destrozó otro cuartel policial en el vecino Ecuador cerca de la frontera.
Aparentemente no había relación entre los dos atentados, los que sin embargo ponen de manifiesto los problemas de seguridad que han surgido desde el acuerdo de paz de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que por mucho tiempo cumplieron un papel dominante en el narcotráfico sudamericano.
La explosión en Barranquilla se produjo poco después de las 6 de la mañana cuando los agentes estaban formados en el patio del cuartel tras el cambio de turno.
El jefe de policía, de Barranquilla, general Mariano Botero, dijo que el ataque pudo haber sido una represalia por el arresto de un capo de la delincuencia local conocido como “Happy”, acusado de narcotráfico, extorsión y de aterrorizar a la gente con amenazas de muerte.
El alcalde Alejandro Char dijo que sin duda se trató de una represalia e hizo un llamado a la calma en medio de informes de que se planeaban nuevos ataques. No vamos a permitir que “unos bandidos vengan a quitarle el sueño y la tranquilidad a Barranquilla”, aseguró.
Imágenes en las redes sociales mostraban a varios agentes recibiendo primeros auxilios, tendidos sobre el suelo cubierto de escombros y manchas de sangre. Char dijo que se había arrestado a un sospechoso e identificado a otros dos. Se ofreció una recompensa de 18.000 dólares por información sobre los autores del ataque.
Aparentemente no había relación entre los dos atentados, los que sin embargo ponen de manifiesto los problemas de seguridad que han surgido desde el acuerdo de paz de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que por mucho tiempo cumplieron un papel dominante en el narcotráfico sudamericano.
La explosión en Barranquilla se produjo poco después de las 6 de la mañana cuando los agentes estaban formados en el patio del cuartel tras el cambio de turno.
El jefe de policía, de Barranquilla, general Mariano Botero, dijo que el ataque pudo haber sido una represalia por el arresto de un capo de la delincuencia local conocido como “Happy”, acusado de narcotráfico, extorsión y de aterrorizar a la gente con amenazas de muerte.
El alcalde Alejandro Char dijo que sin duda se trató de una represalia e hizo un llamado a la calma en medio de informes de que se planeaban nuevos ataques. No vamos a permitir que “unos bandidos vengan a quitarle el sueño y la tranquilidad a Barranquilla”, aseguró.
Imágenes en las redes sociales mostraban a varios agentes recibiendo primeros auxilios, tendidos sobre el suelo cubierto de escombros y manchas de sangre. Char dijo que se había arrestado a un sospechoso e identificado a otros dos. Se ofreció una recompensa de 18.000 dólares por información sobre los autores del ataque.








