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Río de Janeiro.- Brasil premió hoy la osadía de la escuela de samba Beija-Flor y la declaró campeona del carnaval de Río de Janeiro tras un desfile rompedor que convirtió el sambódromo en un grito contra los males del país, desde la corrupción hasta la violencia y la discriminación.
Esta edición del carnaval, que coincide además con un año electoral en Brasil, ha estado marcada por la crítica política y social, aunque la apuesta de Beija-Flor fue un arriesgado desafío y reprodujo sobre la pista del sambódromo, en la avenida Marqués de Sapucaí, escenas grotescas de la vida cotidiana de millones de personas.
Con un montaje bautizado como “Monstruo es quien no sabe amar, los hijos abandonados de la patria que los parió”, la escuela se valió de la figura de “Frankenstein” para denunciar la corrupción, la violencia, la discriminación, la intolerancia y la pobreza que azotan a un Brasil “monstruoso”.
Un desfile impactante que, por primera vez, llevó a la pasarela del sambódromo cuadros que reproducían tiroteos, arrastoes (asaltos múltiples), víctimas de la violencia en féretros y una “Piedad” sosteniendo el cuerpo de un policía muerto.
Políticos y empresarios con maletas de dinero frente a niños mendigando y vendiendo en las calles denunciaban la corrupción y la desigualdad.
Contra la discriminación y la exclusión social, Beija-Flor subió en el carro alegórico “El abandono” a dos invitados especiales: un drag queen de moda, Pabllo Vittar, y una cantante de funk, negra y originaria de favela, Jojo Todynho.
Esta edición del carnaval, que coincide además con un año electoral en Brasil, ha estado marcada por la crítica política y social, aunque la apuesta de Beija-Flor fue un arriesgado desafío y reprodujo sobre la pista del sambódromo, en la avenida Marqués de Sapucaí, escenas grotescas de la vida cotidiana de millones de personas.
Con un montaje bautizado como “Monstruo es quien no sabe amar, los hijos abandonados de la patria que los parió”, la escuela se valió de la figura de “Frankenstein” para denunciar la corrupción, la violencia, la discriminación, la intolerancia y la pobreza que azotan a un Brasil “monstruoso”.
Un desfile impactante que, por primera vez, llevó a la pasarela del sambódromo cuadros que reproducían tiroteos, arrastoes (asaltos múltiples), víctimas de la violencia en féretros y una “Piedad” sosteniendo el cuerpo de un policía muerto.
Políticos y empresarios con maletas de dinero frente a niños mendigando y vendiendo en las calles denunciaban la corrupción y la desigualdad.
Contra la discriminación y la exclusión social, Beija-Flor subió en el carro alegórico “El abandono” a dos invitados especiales: un drag queen de moda, Pabllo Vittar, y una cantante de funk, negra y originaria de favela, Jojo Todynho.








