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BARCELONA.- La Policía Nacional española cargó este viernes contra un grupo de radicales que lanzaron piedras y botellas y levantaron barricadas en una manifestación paralela a la gran marcha que tuvo lugar en el centro de la capital catalana, y que se desarrolló sin ningún incidente.
Los alborotadores tenían la intención de avanzar hacia la Jefatura de la Policía Nacional en Barcelona, donde tres jóvenes estudiantes fueron detenidos por arrojar objetos a los agentes que custodiaban el edificio.
Los concentrados levantaron barricadas, con contenedores de basuras volcados, y encendieron hogueras en medio de la calzada, tras las que se parapetaron para arrojar objetos a la línea policial.
Un fotógrafo que cubría la manifestación resultó herido, con una brecha abierta en la cabeza, por uno de los objetos lanzados contra la línea policial.
Más de veinte furgones antidisturbios de la Policía Nacional se desplegaron para impedir el paso a los radicales, que les han arrojado piedras, bengalas, elementos de pirotecnia, botellas de cristal y otros objetos contundentes.
Los agentes cargaron en varias ocasiones y dispararon salvas para dispersar a los manifestantes violentos, que retrocedieron por la intervención policial pero volvieron a situarse al frente de la manifestación para reanudar sus ataques.
Cataluña vive hoy la quinta jornada de disturbios como protesta por la prisión de los nueve líderes independentistas, para quienes el Tribunal Supremo español dictó penas de entre 9 y 13 años por impulsar el proceso soberanista de 2017.
Se ha arrestado a más de 200 personas desde que el movimiento separatista volvió a salir a las calles tras las condenas a nueve políticos y activistas separatistas.
Su antiguo dirigente, Carles Puigdemont, evitó el arresto al presentarse voluntariamente a declarar ante las autoridades judiciales belgas por una nueva orden de detención española luego de las condenas.
España quiere juzgar a Puigdemont por sedición y malversación de fondos públicos.
Puigdemont huyó a Bruselas a fines de 2017 tras el intento fallido de crear una nueva república en la región y desde entonces hace campaña por la independencia en la capital belga.
En mayo fue elegido al Parlamento Europeo, pero no pudo prestar juramento porque la junta electoral española dijo que no se presentó en Madrid a jurar la constitución de España.
El juez belga no le exigió el pago de una fianza, por lo cual parece improbable que se decrete su extradición en lo inmediato.
El dirigente separatista dijo a las autoridades belgas que rechaza el regreso forzado a España. Se le ordenó permanecer en Bélgica, pero sus abogados dijeron que puede solicitar permiso para viajar al exterior.
Puigdemont dijo a los periodistas afuera de la fiscalía en Bruselas que no temía a la justicia “de un tribunal justo”.
El ministro catalán de seguridad dijo el viernes que la violencia reciente no es representativa del movimiento separatista amplio y pacífico.
“Las imágenes que estamos viendo en Barcelona y en otras ciudades catalanas no se corresponden con las movilizaciones que se vienen haciendo en estos últimos años: cívicas y pacíficas”, dijo Miquel Buch.








