Chefs encubiertos llevan comida a barrios pobres

El Alto, Bolivia.- No hay por qué temer. Aunque vistan de negro y escondan su rostro bajo un pasamontañas, lo único que puede esperarse de estos bolivianos misteriosos es que el sabor de los platos que cocinan seduzca a sus comensales al primer bocado.
Este particular grupo de unos 15 chefs enmascarados preparan comida que recoge los sabores de la cocina boliviana a transeúntes de un barrio popular en una de las ciudades más pobres del país. Ellos no pasan todo su tiempo en la cocina, sino que salen a ofrecer sus platillos a los caminantes en un barrio bullicioso en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz.
El movimiento se denomina Sabor Clandestino y tiene el propósito de que la alta cocina llegue a gente de barrios populares. Todo inicia cuando el grupo monta una mesa de madera y empieza con el operativo de servir el plato denominado “Visceral”.
Su comida es casi un arte. Se sirve en una especie de fuente en forma de corazón cuyo interior tiene una mazamorra de maíz morado con un toque de menta, queso con pimienta adornado con hojas de flores deshidratadas y en el centro unas barras de quispiña, un producto andino elaborado con quinua y maíz.