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Río de Janeiro.- La entrega de las llaves de la ciudad al Rey Momo dio inicio a cinco días de fiestas en Río de Janeiro, cuyo carnaval es uno de los más famosos del mundo y que este año espera poner a bailar en las calles o en el Sambódromo a unas seis millones de personas.
Poco después de que esta ciudad brasileña quedara bajo el “reinado” de André Luis dos Santos, un profesor de historia y de artes elegido el año pasado como nuevo Rey Momo del carnaval de Río de Janeiro, los primeros blocos (comparsas) comenzaron a concentrarse en las calles para sus desfiles.
El primero en salir fue el tradicional bloco de las Carmelitas, que se dijo dispuesto a arrastrar por las calles del bohemio barrio de Santa Teresa a una multitud de personas desesperadas por comenzar la fiesta, entre las cuales varias disfrazadas de monjas y que representan a las supuestas reclusas que huían del convento para no perderse las fiestas de carnaval.
A diferencia del año pasado, cuando no apareció en el Sambódromo para entregarle la llave al rey Momo, el alcalde de Río de Janeiro, el pastor evangélico Marcelo Crivella, participó en la tradicional ceremonia simbólica de entrega del poder pero dejó en evidencia que el carnaval no es su ambiente favorito.
En una rápida ceremonia realizada en el Palacio de Sao Clemente sin mucha pompa ni fiesta, el alcalde prefirió entregarle la llave simbólica de Río al presidente de Riotur, Marcelo Alves, para que este se la entregara a los familiares del fallecido carnavalesco Candonga, responsables por la guardia del objeto, antes de que finalmente llegara a las manos del Rey Momo.
El año pasado, cuando se abstuvo de participar en la ceremonia inaugural del carnaval en su primer año de mandato, Crivella fue blanco de numerosas críticas debido a su omisión frente a uno de los eventos que más atrae turistas e ingresos a Río de Janeiro.
“El alcalde no tiene ningún tipo de prejuicio contra el carnaval, incluso porque yo mismo soy blanco de muchos prejuicios y discriminaciones desde que me convertí. Pero no refuerzo el prejuicio. Admiro, respeto, aplaudo e hice todo para que el carnaval sea muy exitoso, como siempre fue y siempre será”.








