Con -40 grados, la canadiense Winnipeg se ríe de la ola polar que paraliza a EEUU

Con -40 grados, la canadiense Winnipeg se ríe de la ola polar que paraliza a EEUU



TORONTO, Canadá (EFE).- Mientras que en Chicago (EE.UU.) la vida se ha paralizado por la masa de aire polar que ha desplomado los termómetros a -21 grados, la ciudad canadiense de Winnipeg, donde la temperatura se situó a casi -40, aprovechó hoy para demostrar a los estadounidenses cómo vivir con frío intenso.

El periódico Winnipeg Free Press, el más importante de la localidad con más de 700 mil habitantes, presumió hoy ante sus vecinos estadounidenses y de otras urbes canadienses como Toronto de que la vida no tiene por qué detenerse simplemente por el hecho de que el termómetro se sitúe por debajo de -20 grados centígrados.

Si en Chicago las escuelas han sido cerradas, el servicio de correos cancelado en Minnesota (EE.UU.) y los vuelos anulados en Michigan (EE.UU.) o Toronto, "en Winnipeg las escuelas están abiertas, las universidades llenas de estudiantes que van a clase" y el aeropuerto funciona sin problemas a pesar de las gélidas temperaturas, dijo el rotativo.

El miércoles a las 07.00 hora local, cuando el termómetro marcaba -21 grados en Chicago, en Winnipeg la temperatura era de -39.8 grados, inferior a los -35.5 grados de Resolute, una de las poblaciones más septentrionales de Canadá, situada en las cercanías del Polo Norte.

En Winnipeg, el periódico local recordó que ninguna escuela cerró el martes por el frío y que el servicio de autobuses escolares operó con normalidad.

Kalen Qually, una portavoz del Ayuntamiento de Winnipeg, declaró al diario canadiense que los casi -40 grados centígrados son "normales" para los departamentos municipales, desde el servicio de recogida de basuras hasta los trabajadores que reparan tuberías congeladas pasando por los bomberos o los servicios médicos.

Por su parte, el portavoz del aeropuerto de Winnipeg, Tyler MacAfee, señaló que ningún vuelo había sido cancelado pese a las temperaturas extremas.

Lo único que el miércoles canceló Winnipeg fue el transporte de unos 500 ancianos con necesidades especiales que participaban en programas proporcionados por la municipalidad.

Pero los programas en sí mismos siguieron funcionando con normalidad.