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Seúl, Corea del Sur.- La expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, fue declarada culpable el viernes de cargos derivados de un caso de corrupción y sentenciada a 24 años de prisión. El fallo llega un año después de su destitución y posterior detención a raíz del escándalo, que provocó meses de protestas multitudinarias exigiendo su renuncia.
La condena, sobre la que cabe recurso, es el último paso en la dramática caída de la primera mandataria de la nación asiática, que se crió en el palacio presidencial como hija de un exdictador y llegó a fungir de primera dama tras el asesinato de su madre. La dureza de la condena podría agravar las divisiones en un país que sigue intentando abordar las consecuencias de su mayor escándalo político en años.
La expresidenta, de 66 años, sostiene que víctima de una “venganza política” y se ha negado a presentarse ante la corte desde octubre. Alegando una enfermedad que no se relevó públicamente, tampoco acudió a la sesión del viernes.
En un veredicto televisado para toda la nación, la Corte Central de Distrito de Seúl condenó a Park por soborno, extorsión y abuso de poder, entre otros cargos.
“Es inevitable que la acusada sea estrictamente responsable de sus delitos, aunque solo sea para evitar el desafortunado caso de que (un presidente) abuse del poder otorgado por el pueblo y cause el caos en asuntos de estado”, dijo el magistrado Kim Se-yun.
Según Kim, “Park no ha mostrado remordimiento alguno por sus actos y siguió derivando la responsabilidad a otros con excusas”.
Además de la pena de cárcel, Park fue sancionada con una multa de 18.000 millones de wones (16.800 millones de dólares), apuntó el magistrado Kim.
La corte de Seúl condenó a Park por colaborar con Choi Soon-sil, su confidente desde hacía años, para presionar a 18 grupos empresariales para que donasen un total de 77.400 millones de wones para dos fundaciones controladas por Choi.








