Curas usaron la fe para abusos

Sacerdotes pederastas emplearon su confianza en ellos para abusarlos y silenciarlos, acusa la fiscalía

Curas usaron la fe para abusos

A-AA+


Harrisburg, Pensilvania.- Sacerdotes católicos del estado de Pensilvania emplearon rituales religiosos, símbolos de la fe y la amenaza de una eternidad en el infierno con el fin de tocar, abusar y violar a menores, según un reporte de un jurado investigador divulgado el jueves, una conducta que el principal fiscal del estado calificó de “armamentización de la fe”.

Los “sacerdotes pederastas” emplearon la propia fe de las víctimas y su confianza en ellos como líderes religiosos para abusar de ellos y silenciarlos, según detalló un informe de 884 páginas sobre la investigación estatal.

Significativamente, el reporte de la fiscalía responsabilizó al cardenal Donald Wuerl, exobispo de Pittsburgh que ahora encabeza la archidiócesis de Washington, por lo que dijo fue su parte en el encubrimiento de los abusos.

Un cura ató a una de sus víctimas con cuerda dentro un confesionario en “una posición de oración”, escribió el jurado investigador. Cuando el menor se negó a mantener relaciones sexuales, el enojado sacerdote empleó un crucifijo de 18 centímetros (siete pulgadas) para agredirlo sexualmente, agregó.

En la rectoría de una parroquia, cuatro curas hicieron que un chico se desnudara y posara como Jesucristo en la cruz mientras le tomaban fotos, apuntó el reporte.

“Él afirmó que todos se reían y decían que las imágenes serían utilizadas como referencia para nuevas esculturas religiosas para las parroquias”, añadió. Dos de los curas implicados en esos hechos cumplieron más tarde penas de prisión por abusar de dos monaguillos.

La investigación en seis de las ocho diócesis del estado de Pensilvania _ Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburgh y Scranton _ es la más amplia realizada nunca sobre abusos de sacerdotes católicos en Estados Unidos, según los defensores de las víctimas. Más de 1.000 menores, y posiblemente muchos más, fueron asaltados desde la década de 1940, según el informe.

La diócesis representa a alrededor de 1,7 millones de católicos.

“Depredadores en cada diócesis armamentizaron la fe católica y la usaron como una herramienta de su abuso”, dijo el fiscal general de Pensilvania Josh Shapiro al revelar el informe del jurado investigador, que documentó las acusaciones contra 301 sacerdotes en 7 décadas.