Decenas de universitarios detenidos en nuevas protestas en Sudán

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Decenas de estudiantes de la Universidad de Jartum fueron detenidos hoy por la Policía y las fuerzas de seguridad sudanesas en una ola de nuevas protestas contra el gobierno del presidente Omar al Bashir, por las malas condiciones de vida en Sudán.
Profesores de la Universidad de Jartum, la institución educativa más antigua y prestigiosa del país, denunciaron que elementos de la Policía antidisturbios dispararon gases lacrimógenos contra los manifestantes que intentaron concentrarse en el Palacio Presidencial.

Las fuerzas de seguridad impidieron que profesores y universitarios se unieran a las masivas protestas para exigir la renuncia del presidente al Bashir y arrestaron a cerca de un centenar, según un reporte de la televisión Al Yazira.

"Exigimos al presidente de la república que renuncie", se leía en uno de los carteles que portaban los profesores y estudiantes, según varias fotos publicadas en las redes sociales, mientras que imágenes de video publicadas muestran a los manifestantes huyendo por calles del centro de Jartum

Las protestas se extendieron a Wad Madani, la segunda ciudad más grande de Sudán, donde los manifestantes cantaron por "paz, justicia y libertad", aunque también fueron dispersados por las fuerzas de seguridad con gas lacrimógeno.

Desde el 19 de diciembre pasado, protestas intermitentes han sacudido a Sudán ante la ira desatada entre la población por la escasez de alimentos y el aumento del precio del pan, que se triplicó en solo unos días.

El presidente Omar al-Bashir, quien llegó al poder después de un golpe de estado en 1989, ha tratado de calmar la ira que arrasa al país con promesas de hacer más por los pobres e incluso en su discurso a la nación de Año Nuevo anunció que mantendría los subsidios a los productos básicos y que, aumentaría los salarios.

Las manifestaciones iniciaron en la ciudad de Atbara, en el estado de River Nile, y se extendieron al otro día a Jartum y otras urbes de todo del país, principalmente en la oriental Gadarif, donde se han reportados más de ocho muertes.