Milán, Ita.- El ministro de Ambiente italiano exhortó a los fiscales el martes a que investiguen tanto actos criminales como errores administrativos que pudieron haber propiciado la muerte de 10 excursionistas arrastrados por una inundación repentina cuando recorrían un cañón estrecho en la región sureña de Calabria.
Los socorristas salvaron a 23 personas el lunes cuando un torrente de 2,5 metros llenó el estrecho cañón de Rapanello, cuyas paredes de piedra se alzan hasta 700 metros. Once personas fueron hospitalizadas, entre ellos cuatro niños que perdieron a uno de sus padres o los dos.
Tres personas declaradas desaparecidas aparecieron en otra parte, pero la búsqueda continuaba porque podría haber excursionistas que recorrían el cañón sin guía.
Los fiscales iniciaron una investigación penal de las muertes en Raganello, y el gobierno ha pedido que se realicen investigaciones administrativas para determinar si hubo negligencia que hubiera podido causar las muertes.
El fiscal Eugenio Facciolla dijo que las autoridades estudiaban presentar cargos de homicidio no intencional, daños a las personas y negligencia oficial, informó la agencia noticiosa ANSA.
El médico de emergencias Pasquale Gagliardi dijo que entre los sobrevivientes había una niña de ocho años encontrada en estado de conmoción profunda. Se cree que sus padres están entre los muertos.
Dos grupos de excursionistas salieron a recorrer el cañón de 12 kilómetros en el enorme Parque Nacional Pollino.
La prensa italiana informó que todos los muertos eran de esa nacionalidad. Había turistas holandeses entre los sobrevivientes, según dijo Costa.
La búsqueda continuó durante la noche, y el jefe de la agencia de protección civil en Calabria, Carlo Tansi, dijo que uno de los cadáveres apareció a cinco kilómetros de la zona inundada.
En el cañón se realizan excursiones a lo largo del riacho que ha tallado la piedra, junto a cascadas y gradas naturales. Los guías proporcionan cascos y otros elementos.
Los socorristas salvaron a 23 personas el lunes cuando un torrente de 2,5 metros llenó el estrecho cañón de Rapanello, cuyas paredes de piedra se alzan hasta 700 metros. Once personas fueron hospitalizadas, entre ellos cuatro niños que perdieron a uno de sus padres o los dos.
Tres personas declaradas desaparecidas aparecieron en otra parte, pero la búsqueda continuaba porque podría haber excursionistas que recorrían el cañón sin guía.
Los fiscales iniciaron una investigación penal de las muertes en Raganello, y el gobierno ha pedido que se realicen investigaciones administrativas para determinar si hubo negligencia que hubiera podido causar las muertes.
El fiscal Eugenio Facciolla dijo que las autoridades estudiaban presentar cargos de homicidio no intencional, daños a las personas y negligencia oficial, informó la agencia noticiosa ANSA.
El médico de emergencias Pasquale Gagliardi dijo que entre los sobrevivientes había una niña de ocho años encontrada en estado de conmoción profunda. Se cree que sus padres están entre los muertos.
Dos grupos de excursionistas salieron a recorrer el cañón de 12 kilómetros en el enorme Parque Nacional Pollino.
La prensa italiana informó que todos los muertos eran de esa nacionalidad. Había turistas holandeses entre los sobrevivientes, según dijo Costa.
La búsqueda continuó durante la noche, y el jefe de la agencia de protección civil en Calabria, Carlo Tansi, dijo que uno de los cadáveres apareció a cinco kilómetros de la zona inundada.
En el cañón se realizan excursiones a lo largo del riacho que ha tallado la piedra, junto a cascadas y gradas naturales. Los guías proporcionan cascos y otros elementos.









