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Canciones groseras contra el gobierno presidente Jimmy Morales y la denuncia de problemas que azotan a los guatemaltecos, como la violencia y la corrupción, fueron temas de la Huelga de Dolores a cargo de la mayor universidad del país.
Como desde hace 120 años, estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) protagonizaron el desfile bufo que, con bailes y canciones, protesta contra las autoridades incapaces de resolver los problemas que agobian a la población.
Los temas polémicos del gobierno como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y la abierta disputa que mantien con la comisión de Naciones Unidas que colabora en el combate a la corrupción y el crimen fueron satirizados por los universitarios.
Las distintas facultades de la Usac desfilaron con sus carrozas representativas y los estudiantes disfrazados con llamativas vestimentas, corearon y bailaron canciones populares con las letras cambiadas para insultar al gobierno y a los poderosos del país.
Incluso un grupo de estudiantes de Ingeniería que cargaban en hombros un féretro que representaba los males del país intentó enfrentar a la policía que tras una valla resguardaba la entrada principal del Ministerio de Gobernación.
Los antimotines, impasibles y estoicos, soportaron la agresión de los “huelgueros” que les lanzaron objetos, líquidos y cohetones, cuyo estruendo hizo correr a los propios estudiantes y a los curiosos que seguían el centenario desfile bufo.
El paso de las carrozas y de los grupos de estudiantes con la tradicional capucha y las túnicas del color que distingue a cada Facultad siguió entre el aplauso del público.
“Saqueadores de la Patria”, se leía en uno de los carteles que portaba los estudiantes en abierta referencia al Ejecutivo, a los diputados, poderosas organizaciones políticas y corporaciones empresariales.
El desfile bufo se burló del presidente Morales y de su pasado de cómico de televisión, del alcalde capitalino y expresidente Álvaro Arzú, aliado político del actual gobernante, y hasta de Donald Trump por “racista”.
También protestó contra el gobernante y los diputados oficialistas, por los casos de corrupción puestos al descubierto por las investigaciones del Ministerio Público y de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).
Los universitarios expresaron el apoyo a la labor contra la corrupción y la impunidad que impulsa la CICIG (dependencia de las Naciones Unidas), y respaldaron a su titular, el colombiano Iván Velásquez.
La manifestación satírico política del “viernes de Dolores” tiene muchos simpatizantes que recuerdan las luchas de los estudiantes contra las más feroces dictaduras y gobiernos autoritarios de décadas atrás.
Pero también tiene detractores que critican a los llamados “estudiantes sancarlistas” por no aportar a la solución de los problemas del país y aprovechar el desfile bufo para beber sin medida y causar destrozos en comercios y oficinas de gobierno.
Los estudiantes de la “Huelga de Todos los Dolores” cantaron sin cesar el añejo himno del movimiento universitario contra los poderosos, “La Chalana”, cuya letra se atribuye a prominentes alumnos de entonces, como Miguel Ángel Asturias, quien sería Premio Nobel de Literatura.
Como desde hace 120 años, estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) protagonizaron el desfile bufo que, con bailes y canciones, protesta contra las autoridades incapaces de resolver los problemas que agobian a la población.
Los temas polémicos del gobierno como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y la abierta disputa que mantien con la comisión de Naciones Unidas que colabora en el combate a la corrupción y el crimen fueron satirizados por los universitarios.
Las distintas facultades de la Usac desfilaron con sus carrozas representativas y los estudiantes disfrazados con llamativas vestimentas, corearon y bailaron canciones populares con las letras cambiadas para insultar al gobierno y a los poderosos del país.
Incluso un grupo de estudiantes de Ingeniería que cargaban en hombros un féretro que representaba los males del país intentó enfrentar a la policía que tras una valla resguardaba la entrada principal del Ministerio de Gobernación.
Los antimotines, impasibles y estoicos, soportaron la agresión de los “huelgueros” que les lanzaron objetos, líquidos y cohetones, cuyo estruendo hizo correr a los propios estudiantes y a los curiosos que seguían el centenario desfile bufo.
El paso de las carrozas y de los grupos de estudiantes con la tradicional capucha y las túnicas del color que distingue a cada Facultad siguió entre el aplauso del público.
“Saqueadores de la Patria”, se leía en uno de los carteles que portaba los estudiantes en abierta referencia al Ejecutivo, a los diputados, poderosas organizaciones políticas y corporaciones empresariales.
El desfile bufo se burló del presidente Morales y de su pasado de cómico de televisión, del alcalde capitalino y expresidente Álvaro Arzú, aliado político del actual gobernante, y hasta de Donald Trump por “racista”.
También protestó contra el gobernante y los diputados oficialistas, por los casos de corrupción puestos al descubierto por las investigaciones del Ministerio Público y de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).
Los universitarios expresaron el apoyo a la labor contra la corrupción y la impunidad que impulsa la CICIG (dependencia de las Naciones Unidas), y respaldaron a su titular, el colombiano Iván Velásquez.
La manifestación satírico política del “viernes de Dolores” tiene muchos simpatizantes que recuerdan las luchas de los estudiantes contra las más feroces dictaduras y gobiernos autoritarios de décadas atrás.
Pero también tiene detractores que critican a los llamados “estudiantes sancarlistas” por no aportar a la solución de los problemas del país y aprovechar el desfile bufo para beber sin medida y causar destrozos en comercios y oficinas de gobierno.
Los estudiantes de la “Huelga de Todos los Dolores” cantaron sin cesar el añejo himno del movimiento universitario contra los poderosos, “La Chalana”, cuya letra se atribuye a prominentes alumnos de entonces, como Miguel Ángel Asturias, quien sería Premio Nobel de Literatura.







