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En un proceso inédito, importantes dirigentes sindicalistas de Argentina quedaron detenidos durante el último año gracias a procesos judiciales en los que se les acusa, principalmente, de corrupción y enrquecimiento ilícito.
Autos de lujo, cientos de miles de dólares en efectivo, armas y caras propiedades son el común denominador de los bienes decomisados a líderes que se enriquecieron de manera ilegal gracias a los cargos sindicales que lograron escalar.
El caso más reciente fue el de Humberto Monteros, el líder de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) en la ciudad de Bahía Blanca que fue detenido a principios de enero junto con otra decena de sindicalistas cómplices.
A Monteros se le acusa de encabezar una asociación ilícita que extorsionaba a empresarios con la amenaza de detener obras si no se le pagaban sobornos, ya que podía argumentar inexistentes incumplimientos con los trabajadores.
En los allanamientos que permitieron su captura, al líder se le decomisaron cinco millones de pesos (más de 200 mil dólares) y 100 mil dólares que tenía escondidos en su casa, además de un arma.
También en los primeros días de enero fue detenido Marcelo Balcedo, el dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme) que fue encontrado en su lujosa hacienda en la costa uruguaya.
Lavado de dinero y extorsión son los principales cargos que pesan contra Balcedo, un sindicalista al que le decomisaron 14 autos de alta gama, una colección de armas de guerra y medio millón de dólares en efectivo.
En septiembre del año pasado ya había sido capturado Omar Suárez, secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), a quien se le acusa de encabezar una asociación ilícita que extorsionaba a empresarios y entorpecía el tránsito marítimo.
Juan Pablo Medina, líder nacional de la Uocra, completa el cuarteto de influyentes sindicalistas detenidos en los últimos meses, pero su caso se destacó porque en los operativos se encontraron un avión, un helicóptero y hasta un barco de su propiedad, entre muchos otros bienes.
La corrupción sindical siempre ha sido un secreto a voces en Argentina, pero enfrentarse a los dirigentes implicaba la amenaza de paros generales contra los gobiernos de turno.
Aunque ahora algunos líderes están siendo detenidos, la oposición denuncia que la persecución del gobierno de Mauricio Macri es selectiva porque no se combate a los sindicalistas oficialistas.
Autos de lujo, cientos de miles de dólares en efectivo, armas y caras propiedades son el común denominador de los bienes decomisados a líderes que se enriquecieron de manera ilegal gracias a los cargos sindicales que lograron escalar.
El caso más reciente fue el de Humberto Monteros, el líder de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) en la ciudad de Bahía Blanca que fue detenido a principios de enero junto con otra decena de sindicalistas cómplices.
A Monteros se le acusa de encabezar una asociación ilícita que extorsionaba a empresarios con la amenaza de detener obras si no se le pagaban sobornos, ya que podía argumentar inexistentes incumplimientos con los trabajadores.
En los allanamientos que permitieron su captura, al líder se le decomisaron cinco millones de pesos (más de 200 mil dólares) y 100 mil dólares que tenía escondidos en su casa, además de un arma.
También en los primeros días de enero fue detenido Marcelo Balcedo, el dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme) que fue encontrado en su lujosa hacienda en la costa uruguaya.
Lavado de dinero y extorsión son los principales cargos que pesan contra Balcedo, un sindicalista al que le decomisaron 14 autos de alta gama, una colección de armas de guerra y medio millón de dólares en efectivo.
En septiembre del año pasado ya había sido capturado Omar Suárez, secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), a quien se le acusa de encabezar una asociación ilícita que extorsionaba a empresarios y entorpecía el tránsito marítimo.
Juan Pablo Medina, líder nacional de la Uocra, completa el cuarteto de influyentes sindicalistas detenidos en los últimos meses, pero su caso se destacó porque en los operativos se encontraron un avión, un helicóptero y hasta un barco de su propiedad, entre muchos otros bienes.
La corrupción sindical siempre ha sido un secreto a voces en Argentina, pero enfrentarse a los dirigentes implicaba la amenaza de paros generales contra los gobiernos de turno.
Aunque ahora algunos líderes están siendo detenidos, la oposición denuncia que la persecución del gobierno de Mauricio Macri es selectiva porque no se combate a los sindicalistas oficialistas.







