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Más de dos mil mexicanos de diversas ciudades de ese país viajaron a Roma para participar hoy en un encuentro con el Papa convocado por el movimiento católico Camino Neocatecumenal.
Con banderas tricolor, sombreros de charro, estandartes y casacas de la selección nacional, los feligreses de México se distribuyeron en varias zonas de la ciudad universitaria de Tor Vergata, ubicada a las afueras de la capital italiana y hasta donde llegaron más de 150 mil personas para la reunión con Francisco.
Procedentes de Veracruz, Xalapa, Chilpancingo, Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Puerto Vallarta, Cancún, los mexicanos cantaron y bailaron, rezaron e incluso descansaron sobre el césped en espera del pontífice.
Después, explotaron en alegría al momento en que fueron mencionados por el micrófono entre los países participantes en la reunión. También asistieron el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, y su auxiliar, Juan Armando Pérez Talamantes.
Hasta la explanada llegó Víctor Manuel Ayala Moreno, un agente de seguros de 51 años, quien pertenece desde hace 30 años del Camino Neocatecumenal pero que, en su juventud, transcurría casi todos los días “embruteciéndose con el alcohol”.
“Eso hasta que escuché un llamado, mi mamá me mandó a misa ‘a fuerza’ y ahí conocí al Camino que me rescató del alcohol y dejé de estar ebrio. Cada quien tiene una historia, todos aquí hemos sido rescatados de una u otra manera”, contó, en entrevista con Notimex.
Así se refirió a la misión principal de ese grupo católico, dedicado a llevar el mensaje cristiano a las personas más alejadas y heridas de la sociedad.
Reconoció que cuando estaba “fuera de la Iglesia” llegaba incluso a burlarse del Papa, pero ahora al verlo siente una “emoción indescriptible”. “Es el espíritu santo, soy testigo de eso”, sostuvo.
Explicó que para llegar hasta Roma todos debieron ahorrar porque el viaje “salió un dinero” mientras “la situación económica no está nada fácil”, pero aseguró haberlo hecho “con gusto” por vivir la experiencia de estar con Francisco.
Más adelante consideró que México vive una crisis espiritual y de fe, “a causa de la corrupción y la pérdida de valores”, sobre todo en los jóvenes a quienes -dijo- no se les ha sabido dar una catequesis adecuada a su mentalidad.
Junto a él estaba Alicia Fierros García, una mujer separada, quien viajó hasta la “ciudad eterna” acompañada por otras 30 personas procedentes de Chilpancingo, en el estado mexicano de Guerrero.
“El estar acá ha sido un esfuerzo muy grande porque yo soy hipertensa, vengo bien medicada pero es Dios quien me ayuda en mis enfermedades. Nos anunciaron de esta convivencia en noviembre pasado, con mucha alegría estamos acá”, señaló.
Con impresionante sencillez relató una vida difícil porque sus dos hijos, abogados, fallecieron en años pasados: uno a causa de una enfermedad en la cabeza, de la cual fue operado sin éxito, y el otro víctima del crimen.
Aseguró que es Dios quien “lleva su dolor”, es él quien la ayuda ante “lo fuerte de la situación”.
“Es difícil sobrevivir cuando uno no tiene a Dios en el corazón, pero yo ya tengo 18 años en el Camino (Neocatecumenal) y el señor le ayuda a uno en sus sufrimientos, no nos suelta de la mano y él sabe en qué momento llama a cada quien; cuando estás en las cosas de Dios el dolor es menos”, reconoció.
“Es una experiencia muy bonita, con esfuerzos estamos aquí, aunque no lo veamos de cerca al Papa lo escuchamos, , nos vamos a llevar una alegría en nuestro corazón, sobre todo la paz que anhelamos”, siguió.
Destacó que uno de los proyectos del Camino es mandar familias enteras “en misión” a los lugares más lejanos del mundo, las cuales cambian lujos, trabajo y otras posesiones por la precariedad de vivir en países donde Dios no se conoce.
Justamente, durante el encuentro de este sábado el Papa Francisco bendijo 34 de estas nuevas misiones “ad gentes”, una de ellas se instalará en breve en la ciudad mexicana de Monterrey.
También en entrevista Andrés Carreón, misionero español y uno de los responsables del Camino en México, recordó que el movimiento ha servido para “rescatar” a muchas personas de la “mundanidad” de los “ídolos como que el dinero, la sexualidad y la droga”.
Explicó que una de las prioridades de ese grupo en tierra mexicana es rescatar a los jóvenes que entran en bandas de narcotraficantes y reveló que, por esto, algunos hijos de “catecúmenos” han llegado a ser asesinados.
“Por eso nuestra misión es llevar el anuncio (cristiano) a las personas que viven con miedo, que están devorados por el demonio, por el temor a la muerte. El amor de Dios da vida, regenera el alma y esto te da una nueva dignidad, una nueva forma de vivir, una nueva mentalidad”, ponderó.
Con banderas tricolor, sombreros de charro, estandartes y casacas de la selección nacional, los feligreses de México se distribuyeron en varias zonas de la ciudad universitaria de Tor Vergata, ubicada a las afueras de la capital italiana y hasta donde llegaron más de 150 mil personas para la reunión con Francisco.
Procedentes de Veracruz, Xalapa, Chilpancingo, Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Puerto Vallarta, Cancún, los mexicanos cantaron y bailaron, rezaron e incluso descansaron sobre el césped en espera del pontífice.
Después, explotaron en alegría al momento en que fueron mencionados por el micrófono entre los países participantes en la reunión. También asistieron el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, y su auxiliar, Juan Armando Pérez Talamantes.
Hasta la explanada llegó Víctor Manuel Ayala Moreno, un agente de seguros de 51 años, quien pertenece desde hace 30 años del Camino Neocatecumenal pero que, en su juventud, transcurría casi todos los días “embruteciéndose con el alcohol”.
“Eso hasta que escuché un llamado, mi mamá me mandó a misa ‘a fuerza’ y ahí conocí al Camino que me rescató del alcohol y dejé de estar ebrio. Cada quien tiene una historia, todos aquí hemos sido rescatados de una u otra manera”, contó, en entrevista con Notimex.
Así se refirió a la misión principal de ese grupo católico, dedicado a llevar el mensaje cristiano a las personas más alejadas y heridas de la sociedad.
Reconoció que cuando estaba “fuera de la Iglesia” llegaba incluso a burlarse del Papa, pero ahora al verlo siente una “emoción indescriptible”. “Es el espíritu santo, soy testigo de eso”, sostuvo.
Explicó que para llegar hasta Roma todos debieron ahorrar porque el viaje “salió un dinero” mientras “la situación económica no está nada fácil”, pero aseguró haberlo hecho “con gusto” por vivir la experiencia de estar con Francisco.
Más adelante consideró que México vive una crisis espiritual y de fe, “a causa de la corrupción y la pérdida de valores”, sobre todo en los jóvenes a quienes -dijo- no se les ha sabido dar una catequesis adecuada a su mentalidad.
Junto a él estaba Alicia Fierros García, una mujer separada, quien viajó hasta la “ciudad eterna” acompañada por otras 30 personas procedentes de Chilpancingo, en el estado mexicano de Guerrero.
“El estar acá ha sido un esfuerzo muy grande porque yo soy hipertensa, vengo bien medicada pero es Dios quien me ayuda en mis enfermedades. Nos anunciaron de esta convivencia en noviembre pasado, con mucha alegría estamos acá”, señaló.
Con impresionante sencillez relató una vida difícil porque sus dos hijos, abogados, fallecieron en años pasados: uno a causa de una enfermedad en la cabeza, de la cual fue operado sin éxito, y el otro víctima del crimen.
Aseguró que es Dios quien “lleva su dolor”, es él quien la ayuda ante “lo fuerte de la situación”.
“Es difícil sobrevivir cuando uno no tiene a Dios en el corazón, pero yo ya tengo 18 años en el Camino (Neocatecumenal) y el señor le ayuda a uno en sus sufrimientos, no nos suelta de la mano y él sabe en qué momento llama a cada quien; cuando estás en las cosas de Dios el dolor es menos”, reconoció.
“Es una experiencia muy bonita, con esfuerzos estamos aquí, aunque no lo veamos de cerca al Papa lo escuchamos, , nos vamos a llevar una alegría en nuestro corazón, sobre todo la paz que anhelamos”, siguió.
Destacó que uno de los proyectos del Camino es mandar familias enteras “en misión” a los lugares más lejanos del mundo, las cuales cambian lujos, trabajo y otras posesiones por la precariedad de vivir en países donde Dios no se conoce.
Justamente, durante el encuentro de este sábado el Papa Francisco bendijo 34 de estas nuevas misiones “ad gentes”, una de ellas se instalará en breve en la ciudad mexicana de Monterrey.
También en entrevista Andrés Carreón, misionero español y uno de los responsables del Camino en México, recordó que el movimiento ha servido para “rescatar” a muchas personas de la “mundanidad” de los “ídolos como que el dinero, la sexualidad y la droga”.
Explicó que una de las prioridades de ese grupo en tierra mexicana es rescatar a los jóvenes que entran en bandas de narcotraficantes y reveló que, por esto, algunos hijos de “catecúmenos” han llegado a ser asesinados.
“Por eso nuestra misión es llevar el anuncio (cristiano) a las personas que viven con miedo, que están devorados por el demonio, por el temor a la muerte. El amor de Dios da vida, regenera el alma y esto te da una nueva dignidad, una nueva forma de vivir, una nueva mentalidad”, ponderó.








