Guatemala.- El 3 de junio de 2018 no fue un domingo cualquiera. La muerte sorprendió a muchas familias guatemaltecas reunidas en sus hogares por ser, normalmente, día de descanso, pues la potente erupción del volcán de Fuego los dejó atrapados en sus viviendas.
La fecha del 3/6/2018 quedará marcada para la historia en la mente de los supervivientes.
Tres días después de la fuerte explosión del coloso ubicado a 50 kilómetros al oeste de la capital, entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, aún se desconoce la cifra exacta de los desaparecidos, aunque las autoridades calculan que son 192.
Acostumbrados a vivir bajo el peligro que representa el volcán de Fuego, constantemente activo, centenares de familias tuvieron que salir el domingo corriendo de sus poblados para salvar sus vidas. Otras quedaron atrapadas en sus hogares o en los caminos en su intento por escapar de la furia de la temible montaña.
Pese al riesgo y a la restricción que existe, algunos habitantes aún se adentran a sus comunidades en busca de pertenencias.
Es el caso de Miltón Perez, de 23 años, originario del caserío El Porvenir, del municipio de San Juan Alotenango (Sacatepéquez), quien caminó unos 8 kilómetros para rescatar a dos de sus cuatro perros.
Localizó con vida a la Chata y a Toffy, pero no a Perla y al Oso. Ellos están desaparecidos.
Las brigadas de rescate han encontrado aún con vida aves de corral y perros que fueron abandonados por sus dueños durante la fuga para dejar atrás a la muerte.
Los cuerpos de socorro, con sus propias manos, palas y picos, siguen levantando los escombros donde creen que hay casas soterradas. Las imágenes muestran desolación. Destrucción y tristeza. La impotencia de mucha gente que espera encontrar con vida a sus familiares se nota.
La columna de ceniza del coloso se eleva hasta los 4.700 metros de altura y no se descarta que se registren nuevos flujos piroclásticos.
La fecha del 3/6/2018 quedará marcada para la historia en la mente de los supervivientes.
Tres días después de la fuerte explosión del coloso ubicado a 50 kilómetros al oeste de la capital, entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, aún se desconoce la cifra exacta de los desaparecidos, aunque las autoridades calculan que son 192.
Acostumbrados a vivir bajo el peligro que representa el volcán de Fuego, constantemente activo, centenares de familias tuvieron que salir el domingo corriendo de sus poblados para salvar sus vidas. Otras quedaron atrapadas en sus hogares o en los caminos en su intento por escapar de la furia de la temible montaña.
Pese al riesgo y a la restricción que existe, algunos habitantes aún se adentran a sus comunidades en busca de pertenencias.
Es el caso de Miltón Perez, de 23 años, originario del caserío El Porvenir, del municipio de San Juan Alotenango (Sacatepéquez), quien caminó unos 8 kilómetros para rescatar a dos de sus cuatro perros.
Localizó con vida a la Chata y a Toffy, pero no a Perla y al Oso. Ellos están desaparecidos.
Las brigadas de rescate han encontrado aún con vida aves de corral y perros que fueron abandonados por sus dueños durante la fuga para dejar atrás a la muerte.
Los cuerpos de socorro, con sus propias manos, palas y picos, siguen levantando los escombros donde creen que hay casas soterradas. Las imágenes muestran desolación. Destrucción y tristeza. La impotencia de mucha gente que espera encontrar con vida a sus familiares se nota.
La columna de ceniza del coloso se eleva hasta los 4.700 metros de altura y no se descarta que se registren nuevos flujos piroclásticos.









