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Luis García Meza / Foto: EFE
LA PAZ (EFE).- El Gobierno boliviano calificó hoy de "nefasta" la etapa del dictador Luis García Meza, por el "luto y dolor" provocado en muchas familias durante el régimen militar que de 1980 y 1981 dirigió al país.
García Meza falleció ayer a los 86 años en un hospital militar en La Paz, a causa de una obstrucción respiratoria.
"Debemos apostar por la democracia, no por las dictaduras, que simplemente han dejado dolor en muchas familias", aseguró el canciller boliviano, Fernando Huanacuni, tras ser preguntado por el fallecimiento del dictador.
El canciller, en declaraciones a los medios tras un acto en La Paz, recordó masacres de mineros durante esa etapa, como la de Caracoles en 1980, con un número indeterminado de fallecidos por la represión militar.
Además del Gobierno de Bolivia, políticos opositores del país también condenaron la dictadura militar de aquella época.
El expresidente de Bolivia Carlos Mesa (2003-2005) escribió en Twitter que "la muerte de Luis García Meza testimonia la memoria de un periodo terrible de nuestra historia que él encarnó con dureza y arbitrariedad sin límites".
El también exmandatario boliviano Jaime Paz Zamora (1989-1993) comentó en la misma red social que "se fue definitivamente de nuestra historia el pasado del Golpismo Civil Militar Boliviano. Hoy queda la modernidad democrática cómo tarea histórica".
El líder de la centrista Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, por su parte, subrayó que "el Estado hizo su tarea. Encarceló al que viola los DDHH. Contribuyeron ciudadanos que buscaban justicia".
García Meza, extraditado a Bolivia por la Justicia brasileña en marzo de 1995, fue sentenciado por un tribunal boliviano a treinta años de cárcel sin derecho a indulto por delitos de su dictadura, en la que murieron y desaparecieron varios dirigentes de izquierda, entre ellos el socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.
El exdictador fue condenado a reclusión en un penal de máxima seguridad y en esta gestión se iban a cumplir 23 años de su condena, si bien pasó al menos los últimos cinco ingresado en un hospital militar de La Paz aquejado de dolencias cardiacas.
En enero de 2017, el Tribunal de Roma sentenció a García Meza y a otros siete exmilitares de Latinoamérica a cadena perpetua por crímenes cometidos contra ítalo-latinoamericanos en el denominado Plan Cóndor, una operación represiva impulsada por regímenes de América Latina entre las décadas de 1970 y 1980.
La defensa de García Meza anunció en su momento que apelaría aquella sentencia al considerar que el exdictador no tuvo opción de defenderse en el proceso seguido en Italia.








