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Obstaculizado por el Congreso y en los tribunales, el presidente Donald Trump ha batallado para cumplir con la promesa clave de su campaña presidencial sobre construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México, presuntamente para detener a los inmigrantes, pero en al menos un lugar su propuesta se está haciendo realidad: en Rio Grande Valley, donde ocurren más cruces ilegales que en cualquier otra parte entre el océano Pacífico y el Golfo de México.
Esta semana, varios soldados de la Guardia Nacional de Texas se desplegaron en el perímetro sur del estado, a petición de Trump. Por su parte, el director de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus siglas en inglés) comentó a los legisladores que la agencia espera otorgar licitaciones para el mes de septiembre para la construcción de un muro fronterizo cerca del punto donde el Río Bravo desemboca en el Golfo de México.
La campaña para identificar y comenzar con la incautación de tierras privadas a lo largo del río “está en marcha”, de acuerdo con lo que el comisionado de la CBP Kevin McAleenan dijo ante una subcomisión del Congreso.
El mes pasado, el Congreso rechazó la solicitud de Trump de hasta 25.000 millones de dólares para construir su codiciado muro, pero lo que sí obtuvo fue un financiamiento para erigir 53 kilómetros de barreras en Rio Grande Valley.
Pese a que la Guardia Nacional se retirará tarde o temprano, un muro podría cambiar la región para siempre. Ese tramo de la frontera es el único lugar donde están desplegados elementos de la Guardia Nacional y donde el Congreso financió la construcción de muros nuevos, en lugar de reemplazar las barreras ya existentes.
Los planes actuales solicitan hasta 40 kilómetros de construcción en el condado de Hidalgo, que incluye la ciudad de McAllen y ya tiene segmentos de vallas fronterizas, algunas instaladas en la parte norte del río.
El resto de la construcción sería en el condado de Starr, más al oeste. El año pasado, el CBP publicó un mapa que tenía marcadas varias ciudades en el condado donde se realizaría la construcción, incluidas las de Roma y la de Rio Grande.
Roma se construyó sobre los acantilados con vista al Río Bravo y a la ciudad de Miguel Alemán, en el estado mexicano de Tamaulipas. Desde los acantilados, los visitantes pueden escuchar a los gallos cantar en la vecina Miguel Alemán, así como ver niños en las escuelas y el tránsito cruzar por un pequeño puente.
Estadounidenses, contra la valla
El 52% de los estadounidenses está de acuerdo en enviar a efectivos de la Guardia Nacional a la frontera con México, mientras que el 57% de los votantes se opone al plan del presidente Donald Trump de construir su ansiado muro, según una encuesta de la Universidad Quinnipiac.
El envío del cuerpo de reservistas a la frontera con México tiene más partidarios que detractores según el estudio, que cifra en el 42% la oposición a la medida que ordenó la pasada semana Trump para combatir la llegada de indocumentados a la región.
El 84 % de los republicanos apoyan el envío de la Guardia Nacional, por el 19% de apoyo demócrata, mientras que los afroamericanos son los que registran un rechazo mayor, el 65 %, seguido de hispanos (54 %) y blancos (38 %).
Esta medida, que supone el envío de al menos 1.600 soldados en Texas, Nuevo México y Arizona, tiene mayor aceptación que construir el muro, a la que se opone el 57 % de la población, aunque con importantes diferencias entre grupos.
Los republicanos apoyan el muro en el 85 % de los casos, mientras que los demócratas se oponen en el 95 %, según el sondeo realizado entre 1.181 votantes de todo el país entre los días 6 y 9 de abril y que tiene un margen de error del 3,4 %.
“Está claro que la campaña del presidente Trump tiene éxito.
Los estadounidenses ven una ola de inmigrantes indocumentados como un problema y simplemente están de acuerdo en poner la Guardia Nacional en la frontera para detenerlos”, dijo Tim Malloy, director asistente de la encuesta.
Así, el 71 % de los encuestados consideran un problema “importante” los inmigrantes indocumentados que cruzan ilegalmente la frontera.
Por contra, el 77 % considera que los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de niños, conocidos como “soñadores”, deberían permanecer en el país.








