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Washington.- El gobierno de Donald Trump anunció el lunes que no renovará las protecciones que permitían a casi 200.000 salvadoreños permanecer legalmente en Estados Unidos.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo que los daños causados por el terremoto del 2001 en Centroamérica no justifican otra prórroga del status. Añadió que El Salvador ha recibido cuantiosa ayuda internacional y que gran parte de la infraestructura del país ha sido reconstruida.
Los ciudadanos de El Salvador pueden beneficiarse del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que proporciona alivio humanitario a extranjeros cuyos países se han visto golpeados por desastres naturales o conflictos.
El Salvador es el cuarto país en perder el TPS durante la presidencia de Donald Trump y sus ciudadanos eran por mucho el grupo de beneficiarios más grande. El gobierno suspendió el año pasado protecciones similares a ciudadanos de Haití y Nicaragua.
Los salvadoreños tendrán hasta septiembre de 2019 para dejar el país o ajustar su estatus legal.
Poner fin a la protección también supondría un duro desafío para el mismo El Salvador, un país de 6,2 millones de personas con una economía dependiente de las remesas de los trabajadores en Estados Unidos.
En la última década, cada vez más salvadoreños -muchos llegados como familias o menores sin acompañante- han entrado en Estados Unidos de forma ilegal a través de México, huyendo de la violencia y la pobreza.
En septiembre de 2016, el gobierno de Obama amplió 18 meses las protecciones señalando que El Salvador aún sufría los efectos de los sismos de 2001 que mataron a más de mil personas, y que el país no podría absorber el regreso de tanta gente.
Estados Unidos creó el TPS en 1990 para ofrecer refugio a gente de países afectados por terremotos, inundaciones, huracanes, guerras y otros desastres.
Ahora ampara a casi 320.000 personas de 10 países. Hay casi 440.000 beneficiarios de esos 10 países, incluidos de 263.000 de El Salvador, pero muchos de ellos han legalizado su situación en el país por otras vías.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo que los daños causados por el terremoto del 2001 en Centroamérica no justifican otra prórroga del status. Añadió que El Salvador ha recibido cuantiosa ayuda internacional y que gran parte de la infraestructura del país ha sido reconstruida.
Los ciudadanos de El Salvador pueden beneficiarse del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que proporciona alivio humanitario a extranjeros cuyos países se han visto golpeados por desastres naturales o conflictos.
El Salvador es el cuarto país en perder el TPS durante la presidencia de Donald Trump y sus ciudadanos eran por mucho el grupo de beneficiarios más grande. El gobierno suspendió el año pasado protecciones similares a ciudadanos de Haití y Nicaragua.
Los salvadoreños tendrán hasta septiembre de 2019 para dejar el país o ajustar su estatus legal.
Poner fin a la protección también supondría un duro desafío para el mismo El Salvador, un país de 6,2 millones de personas con una economía dependiente de las remesas de los trabajadores en Estados Unidos.
En la última década, cada vez más salvadoreños -muchos llegados como familias o menores sin acompañante- han entrado en Estados Unidos de forma ilegal a través de México, huyendo de la violencia y la pobreza.
En septiembre de 2016, el gobierno de Obama amplió 18 meses las protecciones señalando que El Salvador aún sufría los efectos de los sismos de 2001 que mataron a más de mil personas, y que el país no podría absorber el regreso de tanta gente.
Estados Unidos creó el TPS en 1990 para ofrecer refugio a gente de países afectados por terremotos, inundaciones, huracanes, guerras y otros desastres.
Ahora ampara a casi 320.000 personas de 10 países. Hay casi 440.000 beneficiarios de esos 10 países, incluidos de 263.000 de El Salvador, pero muchos de ellos han legalizado su situación en el país por otras vías.








