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Lima, Perú.- Rodeado por banderas y entre cánticos militantes, los restos del expresidente peruano Alan García dieron este viernes su último recorrido por el centro histórico de Lima acompañados por miles de personas, antes de ser conducidos hacia el cementerio donde serán cremados en estricta intimidad.
El féretro de García fue conducido en hombros durante unas doce cuadras desde la “Casa del Pueblo”, el local principal del histórico Partido Aprista Peruano (PAP), hasta la céntrica plaza San Martín.
Antes de iniciar el recorrido, al término de su velorio, se supo que García había dejado una carta en la que afirmaba que no tenía que sufrir “la injusticia” de ser detenido por presuntos actos de corrupción y que cumplió con su misión como político y como gobernante. “He visto a otros desfilar esposados, guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene por qué sufrir esas injusticias y circos, por eso le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones, a mis compañeros una señal de orgullo y mi cadáver como muestra de mi desprecio hacia mis adversarios, porque ya cumplí la misión que me impuse”, señaló la misiva leída por su hija Luciana García.







