“Es la guerra”

Leópolis, Ucrania.- Hasta que los misiles cayeron a poca distancia de las catedrales y los cafés del centro de Leópolis, la capital cultural de Ucrania era una ciudad que podía sentirse lejos de la guerra. El pánico inicial se había calmado y la respuesta a las alarmas antiaéreas matinales era, cada vez más, no correr escaleras abajo sino darse la vuelta en la cama.
Pero los ataques aéreos rusos que alcanzaron las inmediaciones del aeropuerto internacional en la madrugada del viernes remecieron los edificios cercanos y dispersaron con cualquier sensación de comodidad a medida que el denso humo negro se elevaba al cielo.
Sin embargo, en las horas posteriores al incidente no se produjeron las escenas habituales en otras ciudades del país que han horrorizado al mundo: edificios destrozados y gente huyendo bajo el fuego. Leópolis había regresado ya a su centenario rol de cruce de caminos en constante adaptación. “Por la mañana había miedo, pero tenemos que seguir adelante”, dijo Maria Parkhuts, quien trabaja en un restaurante. “La gente llega con apenas nada y viene de sitios peores”.
Desde el inicio de la guerra hace casi un mes, la ciudad se ha convertido en un refugio como último puesto avanzado antes de Polonia, y recibe a cientos de miles de ucranianos, ya estén de paso o lleguen para quedarse. En la otra dirección llegan la ayuda y los combatientes extranjeros.
De la amenaza de otra ocupación rusa, después de una larga lucha para alejarse de su influencia, y de la cercanía con el resto de Europa es donde surge nueva Leópolis. “Es la guerra”, dijo Maxim Tristan, un soldado de 28 años, acerca del ataque. “Esto solo nos hace estar más motivados para luchar”.
A la sombra de los eslóganes y las fanfarronerías están las 200.000 personas que se estima que han huido a Leópolis desde zonas más golpeadas por los ataques rusos. Recibidos por los residentes e instalados en sus viviendas y albergues, parecen los más nerviosos.
Los desplazados rebuscan entre las cajas con ayuda en los puntos de recogida, revisan las noticias y comprueban sus celulares. Su presencia ha hecho que la ciudad pase de ser una escapada a un refugio: en lugar de promocionar las confiterías locales y los lugares románticos, la web oficial de la oficina de turismo comparte información sobre la ubicación de los refugios antibombas y las alertas de radiación.
no te pierdas estas noticias






