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Las recientes revelaciones de abusos sexuales y encubrimiento por la jerarquía de la Iglesia Católica en Estados Unidos han revivido la sensación de traición que ha devastado la credibilidad del clero estadounidense luego de la primera ola del escándalo en el 2002.
Pero Estados Unidos no es un caso único: casos de sacerdotes católicos violando y cometiendo otros abusos sexuales contra niños, y de obispos encubriéndolos, han estallado en casi todos los continentes en los últimos años, incluyendo Latinoamérica, el continente del papa Francisco.
Se espera que el pontífice hable sobre el asunto este fin de semana cuando visite Irlanda, el primer país en lidiar con el problema en los noventa.
Seguidamente, una mirada a los países más prominentes en este escándalo global:
Estados Unidos
Tras estallar el escándalo de abusos eclesiales en Boston en el 2002, los obispos estadounidenses adoptaron las normas anti abusos más severas en la Iglesia Católica, una política que expulsa del ministerio a cualquier sacerdote que cometa un acto de abuso admitido o probado.
Las normas requieren que las diócesis reporten las acusaciones de abusos a la policía y tengan una junta laica que reciba y examine las quejas.
El escándalo estadounidense fue revivido en junio con revelaciones de que uno de los cardenales que elaboró la política del 2002, el ahora retirado arzobispo de Washington Theodore McCarrick, ha sido acusado de abusar de al menos dos menores, además de seminaristas adultos. McCarrick dice que es inocente, pero renunció recientemente como cardenal.
Y ahora un jurado investigador en Pensilvania emitió un reporte en el que concluyó que unos 300 sacerdotes abusaron sexualmente de unos 1.000 niños _ quizás muchos más _ en seis diócesis del estado desde la década de los 40.
Chile
Francisco descubrió en persona lo ubicuo que es el abuso sexual por el clero _ y cómo ha sido encubierto por la alta jerarquía católica _ cuando creó a inicios de este año el mayor escándalo de sus cinco años de papado.
En una visita en enero a Chile, Francisco desató una ola de críticas cuando calificó de “calumnias” las acusaciones contra un obispo chileno al que él había defendido enérgicamente.
Tras darse cuenta de su error, Francisco cambió de posición: ordenó una investigación del Vaticano, se disculpó en persona con las víctimas a las que las que había criticado y forzó a la jerarquía católica chilena a renunciar.
Australia
Australia lanzó una investigación nacional de cuatro años sobre todas las formas de abuso institucional _ católica y otras _ que concluyó que 4.444 personas fueron abusadas en más de 1.000 instituciones católicas entre 1980 y el 2015.
La investigación de la Comisión Real, la pesquisa de más alto nivel en el país, dedujo que siete por ciento de los sacerdotes católicos en Australia entre 1950 y el 2010 habían sido acusados de abusar sexualmente de niños.
Uno de ellos es el cardenal George Pell, ministro de finanzas del Vaticano y asesor de Francisco que el año pasado se tomó una licencia para ser enjuiciado en Melbourne por cargos de abuso sexual. Pell dice que es inocente.
Más recientemente, Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Adelaide Philip Wilson, quien se convirtió en el clérigo católico de más rango en ser convicto de encubrir abusos.
Pero Estados Unidos no es un caso único: casos de sacerdotes católicos violando y cometiendo otros abusos sexuales contra niños, y de obispos encubriéndolos, han estallado en casi todos los continentes en los últimos años, incluyendo Latinoamérica, el continente del papa Francisco.
Se espera que el pontífice hable sobre el asunto este fin de semana cuando visite Irlanda, el primer país en lidiar con el problema en los noventa.
Seguidamente, una mirada a los países más prominentes en este escándalo global:
Estados Unidos
Tras estallar el escándalo de abusos eclesiales en Boston en el 2002, los obispos estadounidenses adoptaron las normas anti abusos más severas en la Iglesia Católica, una política que expulsa del ministerio a cualquier sacerdote que cometa un acto de abuso admitido o probado.
Las normas requieren que las diócesis reporten las acusaciones de abusos a la policía y tengan una junta laica que reciba y examine las quejas.
El escándalo estadounidense fue revivido en junio con revelaciones de que uno de los cardenales que elaboró la política del 2002, el ahora retirado arzobispo de Washington Theodore McCarrick, ha sido acusado de abusar de al menos dos menores, además de seminaristas adultos. McCarrick dice que es inocente, pero renunció recientemente como cardenal.
Y ahora un jurado investigador en Pensilvania emitió un reporte en el que concluyó que unos 300 sacerdotes abusaron sexualmente de unos 1.000 niños _ quizás muchos más _ en seis diócesis del estado desde la década de los 40.
Chile
Francisco descubrió en persona lo ubicuo que es el abuso sexual por el clero _ y cómo ha sido encubierto por la alta jerarquía católica _ cuando creó a inicios de este año el mayor escándalo de sus cinco años de papado.
En una visita en enero a Chile, Francisco desató una ola de críticas cuando calificó de “calumnias” las acusaciones contra un obispo chileno al que él había defendido enérgicamente.
Tras darse cuenta de su error, Francisco cambió de posición: ordenó una investigación del Vaticano, se disculpó en persona con las víctimas a las que las que había criticado y forzó a la jerarquía católica chilena a renunciar.
Australia
Australia lanzó una investigación nacional de cuatro años sobre todas las formas de abuso institucional _ católica y otras _ que concluyó que 4.444 personas fueron abusadas en más de 1.000 instituciones católicas entre 1980 y el 2015.
La investigación de la Comisión Real, la pesquisa de más alto nivel en el país, dedujo que siete por ciento de los sacerdotes católicos en Australia entre 1950 y el 2010 habían sido acusados de abusar sexualmente de niños.
Uno de ellos es el cardenal George Pell, ministro de finanzas del Vaticano y asesor de Francisco que el año pasado se tomó una licencia para ser enjuiciado en Melbourne por cargos de abuso sexual. Pell dice que es inocente.
Más recientemente, Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Adelaide Philip Wilson, quien se convirtió en el clérigo católico de más rango en ser convicto de encubrir abusos.








