Estudiantes chilenos detonaron reclamos

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Estudiantes chilenos detonaron reclamos

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Santiago de Chile.- Hace casi dos meses, Catalina Santana saltó un torniquete en el metro de Santiago y ayudó a avivar un movimiento que cambió el curso de la historia chilena.

Las protestas estudiantiles que arrancaron el 18 de octubre por un alza de tarifas del metro rápidamente se transformaron en un llamado nacional para la igualdad socioeconómica y mejores servicios sociales que llevaron a millones a las calles y obligaron al presidente Sebastián Piñera a aumentar los beneficios para los pobres y desfavorecidos y comenzar un proceso de reforma constitucional.

Sin embargo, Catalina, de 18 años, sigue en la lucha. Aunque la fuerza de las protestas ha disminuido, ella y otros miles de jóvenes siguen saliendo a las calles de la capital chilena y otras ciudades diariamente para exigir que el gobierno cumpla con sus promesas.

Si la historia chilena reciente pudiera interpretarse como un referente, las continuas protestas estudiantiles, aunque relativamente pequeñas, podrían tener un gran impacto en las políticas públicas, al igual que dos movimientos similares impulsados por estudiantes en la última década y media.

Comenzando con jóvenes de secundaria en 2006, y luego universitarios cinco años después, Chile ha sido golpeado por protestas a gran escala dirigidas por muchachos que han obtenido concesiones del gobierno.

En varios casos, los estudiantes se convirtieron en legisladores de izquierda que ahora están presionando por las reformas exigidas por los manifestantes.