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El asesinato del periodista Jamal Khashoggi "socava la estabilidad regional" y el Departamento de Estado planea tomar nuevas medidas en respuesta al crimen, afirmó este sábado el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis.
Durante el foro Diálogo Manama, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Mattis nunca mencionó a Arabia Saudita directamente en relación con el asesinato el 2 de octubre de Khashoggi en el consulado del reino en Estambul, Turquía.
Sin embargo, el jefe del Pentágono señaló que el secretario de Estado, Mike Pompeo, revocó las visas de los sauditas implicados en el asesinato del escritor del Washington Post, y detalló que se tomarán medidas adicionales.
El asesinato ha provocado la indignación entre los aliados occidentales de Riad y se ha convertido en una crisis para Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de petróleo y aliado estratégico de Occidente.
Arabia Saudita es el eje de un bloque regional respaldado por Estados Unidos contra la creciente influencia iraní en Oriente Próximo, pero el caso de Khashoggi ha tensado las relaciones entre Riad y Occidente.
Mattis no hizo ningún movimiento para culpar directamente a Arabia Saudita y no se refirió a las llamadas de los miembros del Congreso para recortar la venta de armas a Arabia Saudita o imponer sanciones al reino.
Pero su mención más amplia del asunto hacia el final de su discurso subraya las serias ramificaciones de seguridad nacional que el incidente plantea para las relaciones con un aliado clave de Washington.
"Con nuestros intereses conjuntos en paz y el respeto inquebrantable de los Derechos Humanos en mente, el asesinato de Jamal Khashoggi en una instalación diplomática debe preocuparnos a todos", sostuvo.
"El hecho de que una nación no se adhiera a las normas internacionales y al estado de derecho socava la estabilidad regional en un momento en el que más se necesita", recalcó.
Mattis, no obstante, reiteró el firme compromiso de su país con sus aliados árabes frente a Irán, país al que acusó de apoyar a Al Qaeda, además de armar a otros grupos terroristas y de amenazar la seguridad marítima.
Del mismo modo, criticó la creciente presencia de Rusia en Oriente Medio y recalcó que Moscú no puede reemplazar el largo compromiso de Estados Unidos con la región.
Mattis también habló más tarde sobre los intereses compartidos de Estados Unidos con sus socios árabes e israelíes, y agregó que "nuestro respeto por el pueblo saudita no ha disminuido", pero, advirtió que el respeto "debe venir con transparencia y confianza".
El lento cambio de Arabia Saudita para revelar más detalles sobre el asesinato también refleja el reconocimiento del reino de que el crimen podría tener un grave impacto diplomático, y posiblemente económico.
Durante el foro Diálogo Manama, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Mattis nunca mencionó a Arabia Saudita directamente en relación con el asesinato el 2 de octubre de Khashoggi en el consulado del reino en Estambul, Turquía.
Sin embargo, el jefe del Pentágono señaló que el secretario de Estado, Mike Pompeo, revocó las visas de los sauditas implicados en el asesinato del escritor del Washington Post, y detalló que se tomarán medidas adicionales.
El asesinato ha provocado la indignación entre los aliados occidentales de Riad y se ha convertido en una crisis para Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de petróleo y aliado estratégico de Occidente.
Arabia Saudita es el eje de un bloque regional respaldado por Estados Unidos contra la creciente influencia iraní en Oriente Próximo, pero el caso de Khashoggi ha tensado las relaciones entre Riad y Occidente.
Mattis no hizo ningún movimiento para culpar directamente a Arabia Saudita y no se refirió a las llamadas de los miembros del Congreso para recortar la venta de armas a Arabia Saudita o imponer sanciones al reino.
Pero su mención más amplia del asunto hacia el final de su discurso subraya las serias ramificaciones de seguridad nacional que el incidente plantea para las relaciones con un aliado clave de Washington.
"Con nuestros intereses conjuntos en paz y el respeto inquebrantable de los Derechos Humanos en mente, el asesinato de Jamal Khashoggi en una instalación diplomática debe preocuparnos a todos", sostuvo.
"El hecho de que una nación no se adhiera a las normas internacionales y al estado de derecho socava la estabilidad regional en un momento en el que más se necesita", recalcó.
Mattis, no obstante, reiteró el firme compromiso de su país con sus aliados árabes frente a Irán, país al que acusó de apoyar a Al Qaeda, además de armar a otros grupos terroristas y de amenazar la seguridad marítima.
Del mismo modo, criticó la creciente presencia de Rusia en Oriente Medio y recalcó que Moscú no puede reemplazar el largo compromiso de Estados Unidos con la región.
Mattis también habló más tarde sobre los intereses compartidos de Estados Unidos con sus socios árabes e israelíes, y agregó que "nuestro respeto por el pueblo saudita no ha disminuido", pero, advirtió que el respeto "debe venir con transparencia y confianza".
El lento cambio de Arabia Saudita para revelar más detalles sobre el asesinato también refleja el reconocimiento del reino de que el crimen podría tener un grave impacto diplomático, y posiblemente económico.








