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Un tribunal condenó hoy al ex primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, a siete años de prisión por corrupción, ya que no pudo demostrar la fuente de ingresos que lo llevó a ser propietario de una fábrica de acero en Arabia Saudita.
El juez del Buró de Responsabilidad Nacional (NAB, órgano anticorrupción), Arshad Malik, sentenció a Sharif a siete años de cárcel y una multa de 2.5 millones de dólares al confirmar que la empresa Al-Azizia Steel Mills pertenece al ex primer ministro, quien no pudo demostrar el origen de los fondos investigados.
Además ordenó que sus propiedades sean confiscadas. Sin embargo, el juez lo declaró inocente en otro caso de supuesta corrupción relacionado con una compañía de inversiones en Reino Unido.
Tras el anuncio de la sentencia, Sharif fue detenido e introducido en una furgoneta policial entre fuertes medidas de seguridad y después de un enfrentamiento entre unos 500 seguidores del ex jefe de gobierno y la policía que vigilaba el tribunal.
En seguida, ingresó en la prisión de Adiala, en la ciudad de Rawalpindi, sin embargo, mañana martes será trasladado a la cárcel de Koy Lakhpat, en Lahore, a petición de él, según el diario local Dawn.
Sharif, quien fue tres veces primer ministro, ya fue condenado el año pasado a 10 años de prisión por la propiedad de cuatro pisos de lujo en una prestigiosa zona de Londres y encarcelado por ello, si bien fue liberado en septiembre pasado mientras un tribunal estudia su apelación.
Fue destituido en julio de 2017 por el Tribunal Supremo por no revelar un sueldo que recibió de una empresa de un hijo, una irregularidad desvelada tras la publicación de los Papeles de Panamá.
Esos documentos revelaron en abril de 2016 que tres de los cuatro hijos de Sharif establecieron compañías en las Islas Vírgenes británicas con las que controlaban propiedades en Londres, lo que llevó a la Corte Suprema a realizar una investigación tras un año de protestas de la oposición.
La investigación reveló además la existencia de la empresa Al-Azizia Steel Mills en Arabia Saudita y la compañía de inversiones en Reino Unido.
El juez del Buró de Responsabilidad Nacional (NAB, órgano anticorrupción), Arshad Malik, sentenció a Sharif a siete años de cárcel y una multa de 2.5 millones de dólares al confirmar que la empresa Al-Azizia Steel Mills pertenece al ex primer ministro, quien no pudo demostrar el origen de los fondos investigados.
Además ordenó que sus propiedades sean confiscadas. Sin embargo, el juez lo declaró inocente en otro caso de supuesta corrupción relacionado con una compañía de inversiones en Reino Unido.
Tras el anuncio de la sentencia, Sharif fue detenido e introducido en una furgoneta policial entre fuertes medidas de seguridad y después de un enfrentamiento entre unos 500 seguidores del ex jefe de gobierno y la policía que vigilaba el tribunal.
En seguida, ingresó en la prisión de Adiala, en la ciudad de Rawalpindi, sin embargo, mañana martes será trasladado a la cárcel de Koy Lakhpat, en Lahore, a petición de él, según el diario local Dawn.
Sharif, quien fue tres veces primer ministro, ya fue condenado el año pasado a 10 años de prisión por la propiedad de cuatro pisos de lujo en una prestigiosa zona de Londres y encarcelado por ello, si bien fue liberado en septiembre pasado mientras un tribunal estudia su apelación.
Fue destituido en julio de 2017 por el Tribunal Supremo por no revelar un sueldo que recibió de una empresa de un hijo, una irregularidad desvelada tras la publicación de los Papeles de Panamá.
Esos documentos revelaron en abril de 2016 que tres de los cuatro hijos de Sharif establecieron compañías en las Islas Vírgenes británicas con las que controlaban propiedades en Londres, lo que llevó a la Corte Suprema a realizar una investigación tras un año de protestas de la oposición.
La investigación reveló además la existencia de la empresa Al-Azizia Steel Mills en Arabia Saudita y la compañía de inversiones en Reino Unido.







