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Ciudad del Vaticano.- Como hiciera Jesús con sus discípulos durante la Última Cena, el papa Francisco lavó los pies a doce reclusos en una cárcel próxima a Roma y les animó a evitar cualquier tentación de dominación y a ayudarse entre sí, a ser “más amigos y hermanos”.
El pontífice argentino se trasladó a la penitenciaría de Velletri (centro) para conmemorar este Jueves Santo la “Última Cena del Señor” y en su homilía, improvisada, recordó la importancia del rito del lavado de los pies, realizado por Jesús de Nazaret a sus apóstoles. Francisco explicó que Jesucristo, a pesar de ser el hijo de Dios, llevó a cabo con sus seguidores este gesto propio de esclavos, que por aquel entonces limpiaban el polvo y la suciedad del calzado de las personas que visitaban las casas de sus amos.
“Servíos el uno al otro, sed hermanos en el servicio y no en la ambición de quien domina o maltrata al otro. Esta es la hermandad. La hermandad es siempre humilde”, aseguró el pontífice.
Acto seguido, Francisco procedió a lavar los pies a doce presos, nueve italianos, un brasileño, uno de Costa de Marfil y otro natural de Marruecos.
Como ya es tradición, se arrodilló delante de ellos y, con una palangana y una jofaina de plata, lavó, secó con una toalla y besó los pies de los doce presos, todos hombres. Por la mañana, ofició también la misa Crismal en la basílica de San Pedro del Vaticano, un rito que da inicio a la Semana Santa y que sirve para conmemorar también la institución del sacramento del orden sacerdotal, según la tradición cristiana.
De este modo, Francisco dio inicio al conocido como “Triduo Pascual”, los tres días antes de Pascua que proseguirá hoy con la celebración de la Pasión del Señor y el tradicional “Vía Crucis” en el Coliseo romano, símbolo de la persecución de los primeros cristianos y este año centrado en el drama de los inmigrantes.








