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LONDRES (EFE).- El político norirlandés Gerry Adams abandonó hoy la presidencia del Sinn Féin tras 34 años al frente, en los que se ha convertido en el rostro más conocido del proceso de paz en Irlanda y en una figura que aún provoca emociones encontradas.
Admirado por sus seguidores republicanos y denostado por los unionistas-protestantes, Adams es una figura enigmática, pero trascendental, cuya influencia y carisma ayudaron a conseguir la firma del histórico acuerdo del Viernes Santo en 1998.
Nacido en Belfast el 6 de octubre de 1952 en el seno de una familia vinculada al Sinn Féin y su brazo armado, el ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), Adams se perfiló en su juventud como activista político, mientras se ganaba la vida como camarero en un "pub" del oeste de la capital.
Como muchos de sus correligionarios al comienzo del conflicto, fue "internado" sin derecho a juicio en 1972 por las autoridades británicas.
Con solo 24 años, el Gobierno del Reino Unido ya le consideraba importante, por lo que decidió liberarle y permitir que acompañase a una delegación del IRA para negociar con las autoridades en Londres.
Después del fracaso de esas conversaciones, las fuerzas de seguridad de la provincia aseguraron que inició una carrera meteórica que le llevó a ocupar puestos de responsabilidad en el IRA, entre ellos la jefatura suprema del Consejo Militar.
Aunque Adams todavía niega que perteneciera a la banda, en periodos clave del conflicto habló con autoridad sobre las intenciones del IRA.
En 1983 tomó las riendas del Sinn Féin y consiguió un escaño en el Parlamento de Westminster, pero nunca llegó a ocuparlo porque suponía prestar juramento de lealtad a la corona, algo aún inaceptable para la causa republicana.
Esta victoria parlamentaria supuso un gran impulso para la estrategia marcada en aquella época, pues era partidario de la combinación de "urnas y armas".
Su gran relevancia le convirtió en el blanco de los paramilitares protestantes y, en 1984, sobrevivió a un atentado perpetrado por la Asociación para la Defensa del Ulster (UDA) en el centro de Belfast.
Su éxito electoral no sólo enervaba a los protestantes, sino que los Gobiernos de Londres y Dublín vieron también con cierta preocupación su constante ascenso.
Los dos Ejecutivos elaboraron en 1985 el llamado "Acuerdo Anglo-Irlandés", destinado a reforzar la figura del nacionalista moderado John Hume, líder del Partido Socialdemócrata Laborista (SDLP).
Ante el fracaso de ese acuerdo, el propio Hume decidió en 1988 celebrar unas conversaciones secretas con Adams.
El llamado "proceso Hume-Adams" facilitó el primer alto el fuego del IRA de 1994, roto en febrero de 1996, aunque la organización declaró otro definitivo en julio de 1997, dos meses después de la llegada al poder del laborista Tony Blair.
La tregua ayudó a crear un ambiente de relativa paz en Irlanda del Norte, lo que permitió la firma del acuerdo del Viernes Santo, que contempló la creación de una Asamblea legislativa en la que estuvieran representados todos los partidos de la provincia.
Durante su carrera, Adams consiguió llevar al movimiento republicano hasta posiciones que los más tradicionalistas no hubiesen aceptado jamás.
En 1998, el 90 por ciento del partido respaldó la decisión de su presidente de sentarse en la Asamblea norirlandesa, un hecho histórico si se tiene en cuenta que el Sinn Fein acudió a las generales de 1997 en el Reino Unido con el eslogan "No a la vuelta a Stormont" (por el Gobierno norirlandés dominado por protestantes).
Seis años después, contribuyó decisivamente al desarme final del IRA y, posteriormente, a la aceptación por parte del Sinn Féin de la Policía y Justicia norirlandesas.
Su punto débil como político es su torpeza a la hora de hablar de asuntos económicos, y tampoco le ayuda el hecho de que el pasado violento del IRA no deja de ensombrecer su figura.
Adams fue detenido por la Policía norirlandesa en el 2014 para interrogarle sobre la muerte de Jean McConville, una católica conversa de 37 años y madre de diez hijos que fue asesinada por el IRA al ser acusada de espiar para las fuerzas británicas, lo que resultó ser falso.
Aunque fue puesto en libertad sin cargos, estos episodios dificultaron sus pasos en la República de Irlanda, donde obtuvo un escaño en el Parlamento de Dublín desde el 2011.
En el sur de la isla, un sector importante del electorado todavía castiga en las urnas al Sinn Féin por su vinculación con el IRA, motivo, entre otros, que ha llevado a Adams a dejar paso a una nueva generación de líderes sin conexión con la lucha armada.








