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Trípoli.- La comunidad internacional sigue intensificando sus llamamientos al diálogo al mariscal Jalifa Hafter, el hombre fuerte de Libia, quien respondió redoblando su ofensiva en el este y el sur de la capital.
A primera hora del sábado, unidades del Ejército Nacional Libio (LNA), la milicia bajo el liderazgo del controvertido mariscal, penetraron varias decenas de kilómetros por el eje sur y asumieron el control del antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, en desuso desde hace años.
En su avance, las fuerzas de Jalifa Hafter también conquistaron varias decenas de posiciones estratégicas en la localidad de Tarhouna, puerta esencial de acceso al sur capitalino, y en los barrios de Qasr bin Ghashir, Wadi Al Rabi y Suq al Khamis.
Pasada la tarde, el contraataque de las milicias todavía leales al gobierno impuesto por la ONU en Trípoli logró frenar de tajo el avance gracias a una serie de ataques aéreos e incluso expulsar a las unidades del aeródromo, según afirmó el ministro de Interior, Fathi Basagha.
Sin embargo, al final del día la situación era de incertidumbre en el área del aeropuerto, con los dos contendientes insistiendo en reclamar su control.
En este ambiente bélico, tanto el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como el G7 multiplicaron sus llamamientos a Hafter para que detenga una ofensiva que inició el jueves pese a la presencia en la capital del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un claro mensaje a la comunidad internacional sobre sus intenciones.
Un mensaje que repitió el portavoz del LNA, el coronel Ahmad al Mismari, quien subrayó que “la operación Torrente de Dignidad no cesará hasta lograr todos sus objetivos militares”, es decir, la conquista de Trípoli.
“Responderemos a todo ataque que se produzca contra nuestras posiciones”, recalcó en una rueda de prensa ofrecida en la ciudad de Bengasi, capital del este de Libia, la segunda ciudad en importancia del país y cuartel general del LNA.
De lograr el control de la capital, Hafter, miembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Muamar al Gadafi, reclutado años después por la CIA y convertido en su principal opositor en el exilio, se erigiría como el hombre más poderoso del país.
Solo estaría contestado por la ciudad-estado de Misrata, el principal puerto comercial de Libia, que ha enviado sus poderosas tropas en auxilio de la capital.








