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Al menos dos personas murieron y decenas más resultaron heridas en el asalto ocurrido hoy en la sede de la Compañía Nacional de Petróleo (NOC) libia en Trípoli, informó a Efe el portavoz del departamento de Asuntos para las Víctimas, Malek Marsid.
Según su relato, los servicios de protección civil recuperaron los cadáveres de dos civiles, uno de ellos ya identificado como un funcionario del departamento de comunicación de la compañía petrolera.
"Decenas de personas fueron evacuadas de la sede y trasladadas a los hospitales más cercanos en la ciudad", agregó la fuente, sin precisar los grados de gravedad de las heridas.
Fuentes de Seguridad explicaron a Efe, por su parte, que el ataque se produjo a primera hora de la mañana cuando dos hombres armados entraron en el edificio, situado en el centro de la capital, y dispararon a una de las víctimas mortales en la cabeza.
Minutos después, entraron cinco asaltantes más y se entabló un intenso tiroteo con las fuerzas de seguridad, mientras el grupo ascendía por el edificio y trataba de alcanzar la azotea y los pisos ejecutivos.
Efectivos de la Fuerza Especial de Disuasión (RADA), milicia que controla el Ministerio de Interior del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli, se personaron después en la zona y lograron frenar el ataque.
"Dos de los asaltantes se han suicidado. El ataque ha sido ya contenido", explicó a Efe un portavoz de la milicia, quien aseguró que los dos atacantes muertos llevaban cinturones explosivos atados al cuerpo.
En el momento del asalto se encontraba en su despacho el director general de la NOC, Mustafa Sanaa Alá, quien fue "rescatado ileso" por las milicias, agregó.
Hasta el momento, ningún grupo ha asumido la autoría del asalto, aunque las pesquisas apuntan a que se trataría de una célula vinculada a la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico.
El ataque se produce en medio del frágil alto el fuego impulsado por la ONU días atrás tras casi dos semanas de cruentos combates entre las distintas milicias que controlan la capital, los peores desde el inicio de la guerra civil en 2014.
De acuerdo con las cifras oficiales, al menos 71 personas -entre ellas numerosos civiles- perdieron la vida en los enfrentamientos, que han puesto de manifiesto la incapacidad del Gobierno sostenido por la ONU para controlar Trípoli.
Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
En la actualidad tiene dos gobiernos, uno en Trípoli y otro en Bengasi, bajo la tutela del controvertido mariscal Jalifa Hafter, ninguno de los cuales disfruta de legitimidad democrática.
La división ha sido aprovechada por los grupos yihadistas para asentarse en el país y por las mafias dedicadas al contrabando de armas, combustible, personas y alimentos para apropiarse de la economía nacional.
Según su relato, los servicios de protección civil recuperaron los cadáveres de dos civiles, uno de ellos ya identificado como un funcionario del departamento de comunicación de la compañía petrolera.
"Decenas de personas fueron evacuadas de la sede y trasladadas a los hospitales más cercanos en la ciudad", agregó la fuente, sin precisar los grados de gravedad de las heridas.
Fuentes de Seguridad explicaron a Efe, por su parte, que el ataque se produjo a primera hora de la mañana cuando dos hombres armados entraron en el edificio, situado en el centro de la capital, y dispararon a una de las víctimas mortales en la cabeza.
Minutos después, entraron cinco asaltantes más y se entabló un intenso tiroteo con las fuerzas de seguridad, mientras el grupo ascendía por el edificio y trataba de alcanzar la azotea y los pisos ejecutivos.
Efectivos de la Fuerza Especial de Disuasión (RADA), milicia que controla el Ministerio de Interior del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli, se personaron después en la zona y lograron frenar el ataque.
"Dos de los asaltantes se han suicidado. El ataque ha sido ya contenido", explicó a Efe un portavoz de la milicia, quien aseguró que los dos atacantes muertos llevaban cinturones explosivos atados al cuerpo.
En el momento del asalto se encontraba en su despacho el director general de la NOC, Mustafa Sanaa Alá, quien fue "rescatado ileso" por las milicias, agregó.
Hasta el momento, ningún grupo ha asumido la autoría del asalto, aunque las pesquisas apuntan a que se trataría de una célula vinculada a la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico.
El ataque se produce en medio del frágil alto el fuego impulsado por la ONU días atrás tras casi dos semanas de cruentos combates entre las distintas milicias que controlan la capital, los peores desde el inicio de la guerra civil en 2014.
De acuerdo con las cifras oficiales, al menos 71 personas -entre ellas numerosos civiles- perdieron la vida en los enfrentamientos, que han puesto de manifiesto la incapacidad del Gobierno sostenido por la ONU para controlar Trípoli.
Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
En la actualidad tiene dos gobiernos, uno en Trípoli y otro en Bengasi, bajo la tutela del controvertido mariscal Jalifa Hafter, ninguno de los cuales disfruta de legitimidad democrática.
La división ha sido aprovechada por los grupos yihadistas para asentarse en el país y por las mafias dedicadas al contrabando de armas, combustible, personas y alimentos para apropiarse de la economía nacional.








