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Ciudad del Vaticano.- Al son de tradicionales villancicos europeos ejecutados por varias bandas de música, este viernes fueron iluminados y develados los adornos monumentales que animarán estas fiestas decembrinas en la Plaza de San Pedro.
Entre esos adornos destaca un abeto rojo de 25.3 metros de altura y de 65 años de antigüedad, que en esta ocasión fue obsequiado por la norteña región italiana de Friul-Venecia-Julia y que fue cortado en el Bosque de Cansigno.
Ubicado junto al obelisco central de la Plaza de San Pedro, los obreros de los servicios técnicos de la Gobernación del Estado Vaticano procedieron a adornarlo con miles de esferas de color dorado junto con luces de tonos cálidos.
Junto con el gran abeto, llegaron hasta el Vaticano decenas de otros árboles navideños de diversas dimensiones que serán colocadas en varias oficinas y salas vaticanas.
Además, a pocos pasos del árbol gigante y detrás de unos grandes telones, se ubicó un nacimiento monumental tallado con especial maestría sobre una montaña de miles de kilogramos de arena traída hasta Roma desde las playas del municipio italiano de Jesolo.
El nacimiento, titulado “Sand Nativity”, fue donado al Papa Francisco por el municipio de Jesolo y los tres escultores del grupo “Sultans of sand” realizaron una obra de 16 metros de ancho, por cinco de alto y seis de profundidad.
Tanto el árbol como el nacimiento, como es tradición, serán las principales atracciones de Roma en estas fiestas decembrinas y podrán ser admirados gratuitamente en la Plaza de San Pedro hasta el 6 de enero próximo, cuando concluya el periodo navideño y sean finalmente desmontados.
Entre esos adornos destaca un abeto rojo de 25.3 metros de altura y de 65 años de antigüedad, que en esta ocasión fue obsequiado por la norteña región italiana de Friul-Venecia-Julia y que fue cortado en el Bosque de Cansigno.
Ubicado junto al obelisco central de la Plaza de San Pedro, los obreros de los servicios técnicos de la Gobernación del Estado Vaticano procedieron a adornarlo con miles de esferas de color dorado junto con luces de tonos cálidos.
Junto con el gran abeto, llegaron hasta el Vaticano decenas de otros árboles navideños de diversas dimensiones que serán colocadas en varias oficinas y salas vaticanas.
Además, a pocos pasos del árbol gigante y detrás de unos grandes telones, se ubicó un nacimiento monumental tallado con especial maestría sobre una montaña de miles de kilogramos de arena traída hasta Roma desde las playas del municipio italiano de Jesolo.
El nacimiento, titulado “Sand Nativity”, fue donado al Papa Francisco por el municipio de Jesolo y los tres escultores del grupo “Sultans of sand” realizaron una obra de 16 metros de ancho, por cinco de alto y seis de profundidad.
Tanto el árbol como el nacimiento, como es tradición, serán las principales atracciones de Roma en estas fiestas decembrinas y podrán ser admirados gratuitamente en la Plaza de San Pedro hasta el 6 de enero próximo, cuando concluya el periodo navideño y sean finalmente desmontados.








