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Manila, Filipinas.- Los obispos católicos de Filipinas convocaron el lunes a un ayuno colectivo en protesta por las declaraciones del presidente Rodrigo Duterte llamando “estúpido” a Dios.
El arzobispo Romulo Valles, dirigente de la conferencia episcopal, convocó a un día de ayuno y plegarias para el 16 de julio.
Pidió “la misericordia y la justiciar divina para quienes han mancillado el santo nombre de Dios, para quienes difaman, para quienes mienten, para quienes asesinan o justifican los asesinatos como herramienta para luchar contra la delincuencia”.
Fue a finales de junio cuando el presidente, de 73 años, enojó a cristianos de todo el país al cuestionar el concepto del pecado original y referirse a Dios como “estúpido” por haber creado perfectos a Eva y Adán y después tentarles con la fruta prohibida.
A partir del 17 de julio habrá tres días más de plegarias, ayunos y caridad en protesta por los comentarios del mandatario.
Duterte ha tenido tensas relaciones con la Iglesia Católica, que ha protestado por su sangrienta represión contra el narcotráfico, su lenguaje vulgar y por la matanza de tres curas en meses recientes.
El arzobispo Romulo Valles, dirigente de la conferencia episcopal, convocó a un día de ayuno y plegarias para el 16 de julio.
Pidió “la misericordia y la justiciar divina para quienes han mancillado el santo nombre de Dios, para quienes difaman, para quienes mienten, para quienes asesinan o justifican los asesinatos como herramienta para luchar contra la delincuencia”.
Fue a finales de junio cuando el presidente, de 73 años, enojó a cristianos de todo el país al cuestionar el concepto del pecado original y referirse a Dios como “estúpido” por haber creado perfectos a Eva y Adán y después tentarles con la fruta prohibida.
A partir del 17 de julio habrá tres días más de plegarias, ayunos y caridad en protesta por los comentarios del mandatario.
Duterte ha tenido tensas relaciones con la Iglesia Católica, que ha protestado por su sangrienta represión contra el narcotráfico, su lenguaje vulgar y por la matanza de tres curas en meses recientes.








