Las crecientes demandas del ministro ultraderechista Ben Gvir tensan el Gobierno israelí

El ultraderechista Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad de Israel / Foto: AP
JERUSALÉN (EFE).- El Gobierno israelí afronta una crisis interna producto de las crecientes demandas del ultraderechista ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, cuyo partido volvió a boicotear hoy sesiones parlamentarias a modo de protesta por su limitada influencia en el Ejecutivo.
La diferencias entre Ben Gvir y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, no son nuevas, pero se acentuaron durante la última semana en torno al repunte de la violencia con las milicias palestinas en la Franja de Gaza.
El miércoles, tras el alto el fuego que puso fin a una corta escalada que incluyó el lanzamiento de más de 100 cohetes desde Gaza, Ben Gvir anunció que su partido, Poder Judío, boicotearía las sesiones en la Cámara debido a la "débil respuesta" militar de Israel, que llevó a cabo fuertes bombardeos de represalia sobre el enclave.
Las quejas del ministro se extendieron también a su limitada participación en las discusiones gubernamentales en materia de seguridad exterior.
"Es el primer ministro quien decide quiénes son las partes relevantes en las discusiones. Si esto no es aceptable para el ministro Ben Gvir, no tiene por qué permanecer en el Gobierno", respondió entonces el partido de Netanyahu, Likud.
La tensión no ha cesado y el boicot de Poder Judío, que cuenta con seis diputados, continuó ayer con la ausencia de sus ministros en la reunión de Gabinete y este lunes durante votaciones en la Knéset (Parlamento).
"En los últimos días, el primer ministro y el ministro de Defensa han continuado con medidas como la liberación del terrorista jordano, la devolución de cuerpos de terroristas y más. Eso es inaceptable para nosotros y no puede seguir así. Las políticas tienen que cambiar. El Gobierno tiene que cambiar a una política totalmente nacionalista. Recibimos un mandato del pueblo para cambiar de dirección y eso es lo que tiene que suceder", dijo ayer Ben Gvir.
Medios locales citaron a otros miembros del Ejecutivo que expresaron frustración por las acciones del ministro, conocido por su retórica incendiaria, aunque destacaron que ningún miembro del Gobierno quiere asumir el precio político de desencadenar su disolución.
La televisión pública israelí, KAN, informó de que Ben Gvir presentó una serie de demandas para acabar con el boicot de su partido, incluyendo una importante operación antiterrorista en Cisjordania ocupada, el endurecimiento de las condiciones de encarcelamiento de palestinos y un rol activo en las discusiones en materia de seguridad.
Además, habría solicitado que se reactiven los trámites legislativos de la polémica reforma judicial impulsada por el Gobierno, que busca otorgar más poder al Ejecutivo en detrimento de la Justicia pero que fue suspendida por Netanyahu en marzo debido a multitudinarias protestas en su contra.
Estas manifestaciones no han cesado pese a la suspensión temporal de la reforma y llevan ya 18 semanas consecutivas.
En paralelo, las críticas a Ben Gvir han ido en aumento, no solo desde la oposición sino también por parte de israelíes de derecha que le acusan de no cumplir sus promesas en materia de seguridad.
Las últimas encuestas muestran que la actual coalición gubernamental ha perdido bastante apoyo desde su llegada al poder y que, de celebrarse nuevas elecciones, estaría obteniendo tan solo 52 de 120 escaños, frente a los 64 que posee actualmente.
Así, la oposición se habría fortalecido de forma significativa desde la llegada al poder del actual Gobierno a fines del año pasado y obtendría un total de 63 escaños.
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