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Washington.- La mujer que fue galardonada con el premio Nobel de la Paz de este año pidió una acción global para combatir el genocidio y la violencia sexual, y prometió ser voz para las víctimas en cualquier parte del mundo.
La iraquí Nadia Murad dijo en su primera conferencia desde que se anunció el premio, que se siente obligada a utilizar su voz para defender los derechos de las personas perseguidas en todo el orbe.
“Debemos trabajar juntos para poner fin al genocidio, hacer que rindan cuentas aquellos que cometen estos crímenes y obtener justicia para las víctimas”, comentó Murad a los presentes en el Club Nacional de Prensa.
Murad, de 25 años, estuvo entre las miles de jóvenes de minoría yazidí que fueron secuestradas y esclavizadas por el grupo Estado Islámico. Los yazidíes son una antigua minoría religiosa originaria del norte de Irak.
La iraquí fue galardonada con el premio Nobel de la Paz junto con el médico Denis Mukwege del Congo, un ginecólogo que atiende a las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual.
Murad dijo que se siente honrada de haber recibido el premio, pero aseveró que todavía falta mucho por hacer para llevar ante la justicia a los autores de los crímenes contra ella y otras yazidíes.
“Hasta ahora no se ha hecho justicia para las yazidíes, en particular para las víctimas de esclavitud sexual”, manifestó y agregó que le gustaría ver que los combatientes del Estado Islámico sean juzgados por sus delitos.
Cuando le preguntaron sobre el movimiento #MeToo y cómo se relaciona con su experiencia, Murad dijo que espera que todas las víctimas de violencia sexual se sientan a salvo.
La iraquí Nadia Murad dijo en su primera conferencia desde que se anunció el premio, que se siente obligada a utilizar su voz para defender los derechos de las personas perseguidas en todo el orbe.
“Debemos trabajar juntos para poner fin al genocidio, hacer que rindan cuentas aquellos que cometen estos crímenes y obtener justicia para las víctimas”, comentó Murad a los presentes en el Club Nacional de Prensa.
Murad, de 25 años, estuvo entre las miles de jóvenes de minoría yazidí que fueron secuestradas y esclavizadas por el grupo Estado Islámico. Los yazidíes son una antigua minoría religiosa originaria del norte de Irak.
La iraquí fue galardonada con el premio Nobel de la Paz junto con el médico Denis Mukwege del Congo, un ginecólogo que atiende a las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual.
Murad dijo que se siente honrada de haber recibido el premio, pero aseveró que todavía falta mucho por hacer para llevar ante la justicia a los autores de los crímenes contra ella y otras yazidíes.
“Hasta ahora no se ha hecho justicia para las yazidíes, en particular para las víctimas de esclavitud sexual”, manifestó y agregó que le gustaría ver que los combatientes del Estado Islámico sean juzgados por sus delitos.
Cuando le preguntaron sobre el movimiento #MeToo y cómo se relaciona con su experiencia, Murad dijo que espera que todas las víctimas de violencia sexual se sientan a salvo.








