A-AA+
Londres.- La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, salió hoy al paso de las críticas internas que ha suscitado su intención de pactar el “brexit” con la oposición laborista asegurando que es la única vía a su alcance para evitar que descarrile el proceso de salida de la UE.
El sector euroescéptico del Partido Conservador presiona a la jefa de Gobierno para que no acepte las demandas del Partido Laborista, que quiere forjar una unión aduanera con el resto de países comunitarios tras el divorcio. Los “tories” euroescépticos creen que esa posibilidad limitaría la capacidad del Reino Unido de forjar acuerdos comerciales con terceros países, como Estados Unidos, tras la ruptura con el bloque europeo.
La líder de los conservadores en la Cámara de los Comunes, Andrea Leadsom, que encuadrada en ese sector crítico, aseguró que el Ejecutivo está dispuesto a dialogar sobre diversos “arreglos” comerciales con la UE.
Sin embargo, cuestionada sobre la posibilidad de aceptar una unión aduanera formal, Leadsom lo puso en duda: “Mi expectativa es que la primera ministra solo busque un acuerdo en aquellos términos que todavía se podrían considerar como un ‘brexit’”, sostuvo.
Argumentó asimismo que una prórroga larga a la ruptura con la UE que obligue al Reino Unido a participar en las elecciones europeas de mayo es “inaceptable”.
El conservador Jacob Rees-Mogg, por su parte, insistió en que el Reino Unido trataría ser “el miembro (de la UE) más problemático posible” en caso de que permanezca en el club europeo durante un año más, tal como está evaluando Bruselas.
Londres tendría la oportunidad de vetar el próximo marco financiero plurianual de la UE.








