Mexicano lideró asaltoa embajada norcoreana

Mexicano lideró asaltoa embajada norcoreana

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Madrid, Esp.- Al asalto a la embajada de Norcorea en la capital española no le faltó ningún ingrediente: violencia, armas de fuego simuladas, una fuga, la policía alertada y un mexicano engañando a los funcionarios bajo el disfraz de flamante empresario, con capital para invertir.

El ciudadano mexicano residente en Estados Unidos, Adrián Hong Chang, de 35 años, lideró el asalto a la embajada norcoreana, a donde accedió haciéndose pasar como empresario, para luego hacer ingresar a otras nueve personas con armas de fuego simuladas, machetes, barras de hierro y cuchillos, según el juez José de la Mata.

“Comenzaron a golpear violentamente a todo el personal que se encontraba en la misión diplomática, hasta que consiguieron reducirlos y colocarles grilletes y correas para inmovilizarlos y les colocaron bolsas en la cabeza, llevándolos a todos a distintas habitaciones de la embajada, dejándolos bajo vigilancia”, dijo el magistrado. El secuestro de los empleados de la embajada se extendió por horas.

Los atracadores mantuvieron secuestrados durante varias horas a los empleados de la embajada, se dieron tiempo para interrogar al encargado de negocios, Yun Sok So, y cuando tras la fuga de la esposa de un empleado la policía llegó al lugar, el mexicano los engañó, haciéndose pasar como un alto representante de la legación. Luego, tranquilamente, el grupo huyó en tres vehículos con placas diplomáticas localizados después. El botín: un par de pendrives, dos ordenadores, dos discos duros y un teléfono móvil. 

Tras el asalto, Hong Chang regresó a Nueva York en un vuelo que partió de Lisboa. Cuatro días más tarde, el ciudadano mexicano entraría en contacto voluntario con el Buró de Investigación Federal (FBI) de los Estados Unidos, les informó lo que había hecho y les ofreció el material sustraído, según el recuento del juez español.

¿Por qué lo hizo? Nadie sabe. 

Además de Hong Chang, entre los implicados fueron identificados el estadounidense Sam Ryu y el ciudadano de Corea del Sur, Woo Ran Lee.