Nos están matando de hambre: rohinya

La comida, nueva herramienta de guerra contra ese grupo

Nos están matando de hambre: rohinya

A-AA+

Campamento de refugiados de Nayapara, Bangladesh.- Abdul Goni dice que, poco a poco, el gobierno de Myanmar estaba matando de hambre a su familia.

Primero, los militares impidieron que este rohinya musulmán completase su caminata de tres horas hasta un bosque para recoger leña que después vendía y así poder alimentar a su familia. Después siete soldados y vecinos budistas le quitaron su única vaca, que alquilaba para fertilizar sus arrozales. Posteriormente, afirma, mataron a su tío y lo colgaron de un alambrado cuando trató de impedir que le robasen sus búfalos.

Cuando vio que por el río vecino a su casa flotaban cadáveres de rohinyas como él asesinados por pescar ilegalmente, supo que su familia moriría si no se iban. En los días buenos, se alimentaban con plátanos. En los malos, sus hijos no comían nada.

“Sufrí mucho al no poder ofrecerles suficiente comida”, expresó el hombre de 25 años entre lágrimas, en un campamento de refugiados de Bangladesh, del otro lado de la frontera con Myanmar. “Nos decían, ‘esta tierra no es de ustedes... los vamos a hacer pasar hambre para que se vayan”.

Los rohinyas que llegan a los campamentos de refugiados de Bangladesh muestran niveles de desnutrición “increíbles”, de acuerdo con el doctor Ismail Meher.
Mohammad Ilyas, de 55 años de edad, escapó a Bangladesh con lo que llevaba puesto, junto con varios otros rohinyas. Dice que los soldados y sus vecinos se apoderaron de sus arrozales.

“A veces pasábamos hambre uno, dos, hasta cinco días”, manifestó Ilyas, quien es de la aldea de Ah Nauk Pyin. “El gobierno de Myanmar quiere que no quede ni un solo rohinya. Nos quieren eliminar totalmente”.