Papa celebra la Vigilia Pascual

El Sumo Pontífice pide a los cristianos que no enmudezcan ante las injusticias del mundo

Papa celebra la Vigilia Pascual

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Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco pidió a los cristianos que no enmudezcan y normalicen las injusticias que se cometen, y venzan esa “pusilánime actitud” que “intenta sepultar todo tipo de esperanza”, durante la Vigilia Pascual que presidió en la basílica de San Pedro del Vaticano.

El papa ofreció una homilía que giró en torno al silencio, como símbolo del dolor que generó la muerte de Jesús, un silencio en el que todo el mundo puede “reconocerse y cala hondo en las hendiduras del corazón del discípulo que ante la cruz se queda sin palabras”.

“El discípulo que se queda sin palabras al tomar conciencia de sus reacciones durante las horas cruciales en la vida del Señor: frente a la injusticia que condenó al Maestro, los discípulos hicieron silencio; frente a las calumnias y al falso testimonio que sufrió el Maestro, los discípulos callaron”, lamentó Francisco.

Este mutismo, prosiguió, “roba la memoria, silencia la esperanza” y habitúa a la persona “al ‘siempre se hizo así’”, a “normalizar” las injusticias.

Siguiendo esta línea, el papa Francisco valoró que “celebrar la Pascua es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces” rodea a las personas “e intenta sepultar todo tipo de esperanza”, e invitó a los presentes a reflexionar en torno a una pregunta: “¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?”

La ceremonia comenzó a las 20:30 horas (18:30 GMT) con una basílica de San Pedro a oscuras y en silencio, mientras el papa Francisco encendía del cirio pascual, símbolo de Cristo, “Luz del Mundo”.

Francisco realizó una incisión en el cirio pascual, grabó una cruz, la primera y la última letra del alfabeto griego -alfa y omega- y la cifra de este año, 2018.
Después, se dirigió en procesión al altar mayor, sin que fueran encendidas las luces, para representar la ausencia de luz tras la muerte de Jesucristo.

Ya en el altar mayor, se proclamó el llamado “Exultet”, el anuncio de la Pascua, y la basílica fue iluminada.

La ceremonia, que duró más de dos horas y media, sigue la tradición de los primeros años de la Iglesia, cuando los catecúmenos (adultos que aspiran al bautismo) eran bautizados en la noche de la Vigilia Pascual. En esta ocasión, el papa Francisco bautizó a ocho personas.