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JERUSALÉN.- Israel volvió el viernes a un confinamiento total para intentar contener un brote de coronavirus que ha empeorado de manera constante durante meses, en momentos en que su gobierno atraviesa momentos de indecisión y disputas internas.
La cuarentena de tres semanas, que comenzó en las primeras horas de la tarde, requerirá el cierre de muchos negocios e impone límites estrictos al desplazamiento y las concentraciones públicas. Los cierres coinciden con las principales festividades judías, en las que por lo general las personas visitan a sus familiares y se reúnen en servicios religiosos.
En un discurso la noche del jueves, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que podrían necesitarse medidas incluso más estrictas para evitar que los hospitales queden rebasados. Actualmente hay más de 46.000 casos activos y al menos 577 personas hospitalizadas en condición grave.
“Podría suceder que no tengamos más opción que imponer directrices más estrictas”, dijo Netanyahu. “No impondré cuarentena a los ciudadanos de Israel sin motivo alguno y no dudaré en ordenar restricciones adicionales de ser necesario”, agregó.
Bajo las nuevas restricciones, casi todos los negocios abiertos al público tendrán que cerrar. Las personas deberán permanecer a menos de un kilómetro de sus casas, pero hay varias excepciones, como salir a comprar alimentos y medicinas, ir a trabajar a un negocio cerrado al público, acudir a protestas e incluso dar cuidado esencial a una mascota.








