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Washington.- El presidente de EU, Donald Trump, abrió la puerta a negociar una reforma migratoria que afronte la situación de los 11 millones de indocumentados en el país, siempre que primero se apruebe una solución para los llamados “soñadores” y otras medidas, como la concesión de fondos para el muro con México.
En una reunión con legisladores en la Casa Blanca que los medios de comunicación pudieron observar durante casi una hora, Trump respaldó una reforma migratoria en dos fases, con una primera ley centrada en cuatro prioridades suyas y una segunda, más amplia, destinada a arreglar otros problemas del sistema de inmigración.
“La (reforma migratoria) integral será la fase dos. Aprobaremos esto y después nos meteremos con la (reforma) integral al día siguiente”, afirmó Trump.
“Yo asumo la carga (política), no me importa”, añadió.
Pero Trump no aclaró si apoya una vía a la ciudadanía para esos 11 millones de indocumentados, algo que podría suponerle un problema con su base electoral, que aplaudió su discurso antiinmigrante en la campaña electoral de 2016 y considera que regularizar la situación de esos inmigrantes sería una “amnistía”.
La oposición demócrata quiere aprobar cuanto antes una ley que proteja de la deportación a los “soñadores”, y ha vinculado ese tema a las negociaciones para aprobar un presupuesto para el Gobierno federal, que deben concluir antes del 19 de enero.
Pero Trump ha condicionado cualquier reemplazo de DACA a una serie de exigencias, entre ellas la aprobación de fondos para el muro en la frontera con México y la eliminación de la llamada “lotería de visados” que beneficia anualmente a ciudadanos de países con una baja tasa de inmigrantes a Estados Unidos.
Trump insistió en que la medida sobre DACA debe incluir “seguridad fronteriza”.
“Me encantaría no construir el muro, pero necesitamos el muro”, indicó el presidente.
Eso dificulta la negociación, ya que financiar el muro es inaceptable para la oposición demócrata, que dejó claro que su único objetivo sigue siendo reemplazar DACA.
En una reunión con legisladores en la Casa Blanca que los medios de comunicación pudieron observar durante casi una hora, Trump respaldó una reforma migratoria en dos fases, con una primera ley centrada en cuatro prioridades suyas y una segunda, más amplia, destinada a arreglar otros problemas del sistema de inmigración.
“La (reforma migratoria) integral será la fase dos. Aprobaremos esto y después nos meteremos con la (reforma) integral al día siguiente”, afirmó Trump.
“Yo asumo la carga (política), no me importa”, añadió.
Pero Trump no aclaró si apoya una vía a la ciudadanía para esos 11 millones de indocumentados, algo que podría suponerle un problema con su base electoral, que aplaudió su discurso antiinmigrante en la campaña electoral de 2016 y considera que regularizar la situación de esos inmigrantes sería una “amnistía”.
La oposición demócrata quiere aprobar cuanto antes una ley que proteja de la deportación a los “soñadores”, y ha vinculado ese tema a las negociaciones para aprobar un presupuesto para el Gobierno federal, que deben concluir antes del 19 de enero.
Pero Trump ha condicionado cualquier reemplazo de DACA a una serie de exigencias, entre ellas la aprobación de fondos para el muro en la frontera con México y la eliminación de la llamada “lotería de visados” que beneficia anualmente a ciudadanos de países con una baja tasa de inmigrantes a Estados Unidos.
Trump insistió en que la medida sobre DACA debe incluir “seguridad fronteriza”.
“Me encantaría no construir el muro, pero necesitamos el muro”, indicó el presidente.
Eso dificulta la negociación, ya que financiar el muro es inaceptable para la oposición demócrata, que dejó claro que su único objetivo sigue siendo reemplazar DACA.








