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Pittsburgh.- A pesar de una llovizna pertinaz, unas 100 personas se reunieron el sábado para un “servicio de saneamiento” afuera de la sinagoga de Pittsburgh donde la semana pasada ocurrió una masacre de judíos.
El ex rabino de la sinagoga Tree of Life (“Árbol de la Vida”) Chuck Diamond dirigió el servicio de 45 minutos que incluyó oraciones, cánticos y poesía. El reverendo Lee Clark, retirado pastor presbiteriano del área de Pittsburgh, ofreció una breve plegaria.
Protegiéndose con paraguas, algunas personas lloraron, mujeres abrazaron a niños y parejas se abrazaron el uno al otro.
La masacre en ocurrió al inicio de un servicio del Shabat, que conmemora el día semanal de descanso, cuando un hombre entró y comenzó a disparar a mansalva, dejando 11 muertos y seis heridos. Es el ataque contra judíos más mortal en la historia de Estados Unidos.
El imputado podría enfrentarse a una condena máxima de pena de muerte o a pasar el resto de su vida en prisión, pero aún habrá que esperar hasta que la abogacía del Estado realice una solicitud de condena.
Este miércoles se oficializó el escrito de acusación contra Bowers, residente en el estado de Pensilvania, que asciende a 44 cargos contra la libertad religiosa, por ataque con arma de fuego contra civiles y agentes del orden, y por asesinato.
Mientras disparaba el pasado sábado de manera indiscriminada sobre los asistentes, Bowers gritó que había que “matar a todos los judíos”, unos mensajes antisemitas que han llevado a la Fiscalía a considerar el suceso como un crimen de odio.
El ex rabino de la sinagoga Tree of Life (“Árbol de la Vida”) Chuck Diamond dirigió el servicio de 45 minutos que incluyó oraciones, cánticos y poesía. El reverendo Lee Clark, retirado pastor presbiteriano del área de Pittsburgh, ofreció una breve plegaria.
Protegiéndose con paraguas, algunas personas lloraron, mujeres abrazaron a niños y parejas se abrazaron el uno al otro.
La masacre en ocurrió al inicio de un servicio del Shabat, que conmemora el día semanal de descanso, cuando un hombre entró y comenzó a disparar a mansalva, dejando 11 muertos y seis heridos. Es el ataque contra judíos más mortal en la historia de Estados Unidos.
El imputado podría enfrentarse a una condena máxima de pena de muerte o a pasar el resto de su vida en prisión, pero aún habrá que esperar hasta que la abogacía del Estado realice una solicitud de condena.
Este miércoles se oficializó el escrito de acusación contra Bowers, residente en el estado de Pensilvania, que asciende a 44 cargos contra la libertad religiosa, por ataque con arma de fuego contra civiles y agentes del orden, y por asesinato.
Mientras disparaba el pasado sábado de manera indiscriminada sobre los asistentes, Bowers gritó que había que “matar a todos los judíos”, unos mensajes antisemitas que han llevado a la Fiscalía a considerar el suceso como un crimen de odio.








