Recibe Talibán con “cohetes” a presidente afgano en ciudad de Ghazni

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Un ataque con cohetes recibió hoy al presidente afgano, Ashraf Ghani, en la asediada ciudad de Ghazni, invadida el mes pasado por combatientes talibán, quienes en un ataque sorpresa lograron infiltrarse y capturaron varias áreas de la misma.
“Tres cohetes lanzados por militantes talibán impactaron este jueves la ciudad de Ghazni, durante la visita del presidente Ashraf Ghani”, reveló un funcionario de seguridad a la agencia informativa Pajhwok Afghan News (PAN).

La fuente, quien no reveló su identidad por seguridad, aseguró que dos de los cohetes cayeron cerca de la casa del gobernador de la provincia de Ghazni, en el centro de la capital homónima, alrededor de las 11:00 horas locales.

Uno, abundó, cayó a sólo 300 metros de la casa, donde el mandatario se reunía con funcionarios locales para evaluar la situación en la ciudad de Ghazni, luego del asalto armado de mediados de agosto, que dejó más de 300 muertos, muchos de ellos civiles, y cientos más de heridos.

El tercer cohete aterrizó en la carretera que une la capital afgana, Kabul con la sureña ciudad de Kandahar, donde siguen las huellas de los enfrentamientos del mes pasado entre las fuerzas armadas y los militantes del movimiento fundamentalista del Talibán.

El portavoz presidencial, Haroon Chakhansouri, confirmó en una breve declaración el ataque con cohetes durante la visita del mandatario a Ghazni, pero aseguró que cayeron lejos de la oficina del gobernador, y que no hubo víctimas.

El presidente de Afganistán viajó a la ciudad de Ghazni acompañado de la primera dama, Rula Ghani, el primer oficial del Ejecutivo, Mohammad Khan, y varios otros funcionarios para evaluar la situación de seguridad en la ciudad.

El 10 de agosto pasado, cientos de combatientes talibán atacaron puntos estratégicos de Ghazni, destruyendo la mayoría de las señales de telecomunicaciones y de medios de comunicación locales, que dejaron de transmitir, tomando bajo su control la ciudad, punto estratégico del país, ya que une Kabul con el sur de Afganistán,

Cinco días después, los atacantes finalmente fueron expulsados de la ciudad gracias a la intervención de las fuerzas afganas y de ataques aéreos estadunidenses.

El número de muertos por el asedio superó los 300, incluidos civiles, fuerzas de seguridad y combatientes talibán, incluidos 12 de sus combatientes clave, según reportes de la Dirección Nacional de Seguridad y Policía de Afganistán.

La insurgencia Talibán disparó el 21 de agosto pasado varios cohetes alrededor del Palacio Presidencia de Kabul, mientras el presidente Ghani daba un discurso por las festividades del Eid-al-Adh (Fiesta del Sacrificio), una de las importantes del Islam.

El Movimiento Talibán, que proclama el extremismo religioso islámico, llegó al poder en Afganistán en 1996, bajo la imposición de una de las más estrictas interpretaciones de la Sharia (Ley Islámica), que se hizo famosa internacionalmente por el maltrato a las mujeres.

Durante el régimen del Talibán, las afganas se vieron obligadas a usar la burka, una túnica que las cubre de cabeza a pies y sólo tiene una abertura a la altura de los ojos, tenían prohibido trabajar y recibir educación después de los ocho años, salvo para el estudio del Corán.

El régimen fue derrocado tras la invasión de Estados Unidos a fines de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre de ese año contra las Torres Gemelas, orquestado por el fallecido líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien en ese entonces se refugiaba en Afganistán, protegido por el Talibán.