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Washington.- Con voz temblorosa, María Butina imploró clemencia el viernes mientras esperaba su sentencia por cargos de ser un agente secreto para Rusia. Butina trató de presentarse como una persona inocente atrapada en una lucha de poder geopolítico.
Pero una jueza federal la sentenció a 18 meses en prisión, seguidos de deportación. La jueza Tanya Chutkan concordó con la fiscalía, que dijo que la rusa de 30 años ocultó deliberadamente sus verdaderos propósitos mientras cultivaba contactos furtivos con el movimiento conservador estadounidense para impulsar los intereses de Rusia.
La sentencia puede ser apelada y Butina recibirá crédito por el tiempo que ha pasado ya en prisión desde su arresto en julio del 2018. El caso tuvo una amplia cobertura de prensa en medio de conjeturas sobre la magnitud de la interferencia rusa en la política estadounidense.
Butina admitió el año pasado que colectó de forma encubierta información sobre la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y otros grupos por instrucciones de un exlegislador ruso. Como parte de un acuerdo con la fiscalía, se declaró culpable de un solo cargo de actuar como agente encubierto extranjero.








