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Moscú, Rusia.- La repentina cancelación de la reunión entre los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y EU, Donald Trump, que debía celebrarse este sábado en Buenos Aires, ha aumentado la presión sobre el Kremlin para que libere a los buques ucranianos apresados y a sus 24 tripulantes.
“Si en este caso la presión por parte de rusófobos como Ucrania y sus patrocinadores impiden al presidente mantener una relación normal con el de EU, esperaremos a la próxima ocasión”, comentó Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, a la televisión pública.
La decisión Trump -que anunció en Twitter- cogió a Putin en el avión con destino a la capital argentina, por lo que el Kremlin solo pudo aceptar el tanto diplomático que se había adjudicado Ucrania en el pulso que ambos países mantienen desde el incidente naval del pasado domingo.
“Dudo que ese paso vaya a contribuir a la decisión de una serie de importantes problemas internacionales, pero, naturalmente, no puedes obligar a nadie”, agregó Lavrov.
Mientras las demandas de liberación son cada vez más insistentes, los marineros fueron trasladados a la prisión preventiva de Lefórtovo en Moscú, donde fueron obligados a cambiar sus uniformes de la Armada ucraniana por vestimentas de presidiario, según informan medios rusos.
“Todos los marineros ucranianos han sido trasladados a Moscú. No queda ninguno en el centro de detención preventiva de Simferópol (la capital de Crimea)”, dijo Liudmila Lúbina, la Defensora del Pueblo de Crimea.
Según la prensa local, quedan los tres que resultaron heridos cuando los guardacostas rusos dispararon contra las dos lanchas artilladas y el remolcador en el mar Negro y que aún se encuentran hospitalizados.
“Si en este caso la presión por parte de rusófobos como Ucrania y sus patrocinadores impiden al presidente mantener una relación normal con el de EU, esperaremos a la próxima ocasión”, comentó Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, a la televisión pública.
La decisión Trump -que anunció en Twitter- cogió a Putin en el avión con destino a la capital argentina, por lo que el Kremlin solo pudo aceptar el tanto diplomático que se había adjudicado Ucrania en el pulso que ambos países mantienen desde el incidente naval del pasado domingo.
“Dudo que ese paso vaya a contribuir a la decisión de una serie de importantes problemas internacionales, pero, naturalmente, no puedes obligar a nadie”, agregó Lavrov.
Mientras las demandas de liberación son cada vez más insistentes, los marineros fueron trasladados a la prisión preventiva de Lefórtovo en Moscú, donde fueron obligados a cambiar sus uniformes de la Armada ucraniana por vestimentas de presidiario, según informan medios rusos.
“Todos los marineros ucranianos han sido trasladados a Moscú. No queda ninguno en el centro de detención preventiva de Simferópol (la capital de Crimea)”, dijo Liudmila Lúbina, la Defensora del Pueblo de Crimea.
Según la prensa local, quedan los tres que resultaron heridos cuando los guardacostas rusos dispararon contra las dos lanchas artilladas y el remolcador en el mar Negro y que aún se encuentran hospitalizados.








