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Buenos Aires, Arg.- Sandra camina despacio sobre sus cuatro extremidades y, sin mostrar mucho interés, pasa junto a una estructura armada con palos y sogas para trepar. Del otro lado del recinto cerrado se alzan altos edificios que en nada se asemejan al entorno boscoso en el que la orangutana debería habitar.
Pero la vida poco estimulante de la simia de mirada tierna está por dar un giro. Sandra dejará el viejo zoológico de Buenos Aires para ser trasladada a Estados Unidos y, si todo sale según lo planeado, se convertirá en la nueva residente del Center for Great Apes, un santuario natural para grandes simios mucho más acorde a sus necesidades.
Sandra se convirtió en foco de las miradas dentro y fuera de Argentina cuando la justicia la consideró un sujeto sintiente y merecedora de un hábitat de mejor calidad.
“Allí podrá pasar el resto de su vida en una situación decorosa”, dijo la jueza Elena Liberatori, artífice en gran parte del nuevo destino de la simia nacida hace 33 años en un zoológico alemán y que sólo ha conocido acotados recintos de cemento.








