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Trabajadores de central eléctrica son unos héroes

Por AP

Enero 13, 2023 03:00 a.m.

A

Ucrania.- Alrededor de algunos de sus apreciados transformadores —los que aún funcionan, zumbando debido a la alta tensión—, los trabajadores de una central eléctrica han construido escudos protectores utilizando bloques gigantes de hormigón, de manera que tengan más posibilidades de sobrevivir al próximo ataque con misiles rusos.

Las ventanas destrozadas de la sala de control de la central han sido tapadas con tableros de virutas y sacos de arena apilados, de modo que los operadores que atienden los mandos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, supervisando indicadores, pantallas, luces y botones, corran menos riesgo de morir o resultar heridos por la metralla letal.

“La estación es como un organismo y cada órgano tiene algún significado, pero ya hay demasiados órganos dañados”, comenta Oleh, quien ha trabajado en la central durante 23 años.

“Me duele mucho ver todo esto. Esto es un sufrimiento inhumano. Llevamos esta estación en nuestros brazos como si fuera un niño”, añade.

La AP no identifica la planta ni da su ubicación porque las autoridades ucranianas afirman que tales detalles podrían ayudar a los militares rusos. 

Debido a que la planta no puede funcionar sin ellos, los operadores han alistado chalecos blindados y cascos cuando regresen las mortíferas lluvias de misiles, a fin de que puedan permanecer en sus puestos. Otros trabajadores menos esenciales cuentan con un refugio antiaéreo.

Cada ataque aéreo ruso causa más daños, deja más cráteres y más agujeros en las paredes ya deterioradas por las explosiones, dejando más dudas sobre si los trabajadores de energía de Ucrania podrán mantener las casas iluminadas y calentadas durante mucho más tiempo en medio de las temperaturas bajo cero del invierno. Y, sin embargo, contra viento y marea y a veces a costa de sus vidas, mantienen fluyendo la electricidad. Con valentía, dedicación, ingenio y unas existencias de piezas de repuesto cada vez más escasas, mantienen en pie unas centrales maltrechas.

Cada vatio adicional de electricidad que logran introducir en la red eléctrica desafía la invasión de casi 11 meses ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin, y los esfuerzos de sus tropas para aprovechar el invierno como arma, sumergiendo a los ucranianos en el frío y la oscuridad.

En resumen, la electricidad significa esperanza en Ucrania y los trabajadores de la central no dejarán que la esperanza muera.

En sus mentes, la central es más que un lugar donde se genera energía.