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Miles de rohinyás han huido de Birmania / Foto: Archivo
Dacca, Bangladesh (EFE).- Tres premios Nobel de la Paz, Shirin Ebadi, Tawakkol Karman y Mairead Maguire, pidieron hoy en Bangladesh a la líder de facto del Gobierno birmano, la también laureada Aung San Suu Kyi, que dimita o diga la verdad ante el "genocidio" contra la minoría musulmana rohinyá en Birmania (Myanmar).
"Aung San Suu Kyi no gobierna Myanmar, el verdadero gobierno está en el Ejército, que cometió todos esos crímenes estos años y no solo ahora. Pero ella tiene que parar esto, es responsable, debe decir la verdad o puede dimitir", aseguró a los periodistas la yemení Karman.
Al término de una visita de tres días a los campamentos de refugiados en el sureste de Bangladesh, adonde han llegado alrededor de 688 mil rohinyás en los últimos seis meses, la premio Nobel exhortó a Suu Kyi a "decir a los gobernantes que dejen de matar".
Karman, que fundó el grupo "Mujeres periodistas sin cadenas" que le valió en 2011 el Nobel de la Paz, precisó que los crímenes contra los rohinyás son un "genocidio contra gente inocente".
El grupo pidió al inicio de su visita que los culpables del supuesto "genocidio" sean llevados ante la Corte Penal Internacional, una opción que la abogada iraní Shirin Ebadi (Premio Nobel de la Paz 2003) reconoció como complicada, ya que Birmania no es miembro del órgano internacional.
Sin embargo, Ebadi afirmó que hay "pruebas suficientes" sobre los crímenes contra los rohinyás para que el asunto sea examinado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y éste pueda calificarlos de crímenes contra la humanidad.
El éxodo rohinyá comenzó el 25 de agosto, tras un ataque de un grupo insurgente que fue respondido con una campaña militar en Rakain, donde se calcula que había alrededor de un millón de miembros de esta minoría no reconocida por las autoridades birmanas.
La ONU y organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado que existen pruebas claras sobre los abusos y el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU lo calificó de "limpieza étnica" y afirmó que hay indicios de "genocidio".








