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COLUMBIA, Carolina del Sur.- Según una investigación de AP, desde el 2008 se han detectado más de 80.000 incidentes con estimuladores de la medula espinal, aparatitos que emplean corrientes eléctricas para bloquear diferentes tipos de dolor y que son más peligrosos de lo que se le dice al paciente
La investigación comprobó que, según los datos de la FDA, los distintos tipos de aparatos médicos han sido asociados con casi 83 mil muertes y 1,7 millones de lesiones en la última década.
Los pacientes dicen que han sufrido fuertes corrientazos, han sido quemados o han sufrido lesiones en los nervios de la médula que van desde debilidad muscular hasta paraplejía, de acuerdo con información de la Administración Federal de Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés). De los 4 mil aparatos que monitorea la FDA, los implantes de caderas metálicas y las bombas de insulina generan más lesiones.
Los archivos de la FDA tienen más de 500 informes de personas con estimuladores de la médula que fallecieron, pero los detalles son escasos.
Las empresas que fabrican los aparatos médicos insisten en que los estimuladores de la médula son seguros —se implantan unos 60 mil por año— y que los médicos especializados en estas intervenciones dicen que ayudan a reducir el dolor en muchos pacientes.
La mayoría de estos aparatos fueron aprobados por la FDA sin demasiadas pruebas clínicas y las estadísticas del organismo revelan que los estimuladores de la médula están asociados con una cantidad desproporcionadamente alta de lesiones comparados con los implantes de cadera, que son más comunes.
La AP preparó su informe en el marco de una investigación conjunta de casi un año en la que participaron el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y más de 50 medios de todo el mundo. Los periodistas reunieron y analizaron millones de archivos médicos, avisos de retiro del mercado y otras alertas sobre problemas con los aparatos, y entrevistaron a médicos, pacientes, investigadores y soplones.
La investigación comprobó que, según los datos de la FDA, los distintos tipos de aparatos médicos han sido asociados con casi 83 mil muertes y 1,7 millones de lesiones en la última década.
Los pacientes dicen que han sufrido fuertes corrientazos, han sido quemados o han sufrido lesiones en los nervios de la médula que van desde debilidad muscular hasta paraplejía, de acuerdo con información de la Administración Federal de Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés). De los 4 mil aparatos que monitorea la FDA, los implantes de caderas metálicas y las bombas de insulina generan más lesiones.
Los archivos de la FDA tienen más de 500 informes de personas con estimuladores de la médula que fallecieron, pero los detalles son escasos.
Las empresas que fabrican los aparatos médicos insisten en que los estimuladores de la médula son seguros —se implantan unos 60 mil por año— y que los médicos especializados en estas intervenciones dicen que ayudan a reducir el dolor en muchos pacientes.
La mayoría de estos aparatos fueron aprobados por la FDA sin demasiadas pruebas clínicas y las estadísticas del organismo revelan que los estimuladores de la médula están asociados con una cantidad desproporcionadamente alta de lesiones comparados con los implantes de cadera, que son más comunes.
La AP preparó su informe en el marco de una investigación conjunta de casi un año en la que participaron el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y más de 50 medios de todo el mundo. Los periodistas reunieron y analizaron millones de archivos médicos, avisos de retiro del mercado y otras alertas sobre problemas con los aparatos, y entrevistaron a médicos, pacientes, investigadores y soplones.








