Velas en Dunkerque por los migrantes del Canal a los que nadie quiso salvar

Dunkerque (Francia) 24 nov (EFE).- Bryar, de 23 años, Mhabad, de 32, Deniz, de 27, Hasti, de 7... Hasta 31 nombres fueron recordados hoy en una vigilia en Dunkerque (noroeste de Francia), ante las aguas en las que hace un año perecieron cuando trataban de llegar ilegalmente al Reino Unido y sus llamadas de auxilio fueron ignoradas en ambas costas.
En total, 27 cadáveres fueron encontrados flotando en el Canal de la Mancha la mañana del 24 de noviembre de 2021, casi doce horas después de la primera petición de auxilio recibida por los servicios de emergencias franceses, según revelaron las investigaciones posteriores. De otras cuatro personas nunca se supo el paradero y solo dos fueron rescatadas con vida.
Un año después, en las calles de Dunkerque, algo más de 300 personas marcharon en su memoria para recordar que dos de las grandes potencias democráticas mundiales no fueron capaces de organizarse para salvarlos.
"Las autoridades francesas y británicas han hecho de esta frontera un lugar de muerte", leyó al comienzo del acto Mael Galisson, miembro del Grupo de Información y Apoyo a los Inmigrados (Gisti, por sus siglas en francés), en nombre de las múltiples asociaciones humanitarias que habían convocado hoy esta marcha y vigilia en Dunkerque.
Portando velas y antorchas, los manifestantes -muchos también vestidos de negro y con la cara cubierta- desafiaron al frío nocturno y se desplazaron desde el Ayuntamiento de Dunkerque hasta la playa de la misma localidad francesa, detrás una pancarta que afirmaba "Vuestras fronteras, nuestras muertes".
Una vez ante el mar, guardaron un minuto de silencio y gritaron los nombres de los fallecidos.
Representantes de las asociaciones también leyeron mensajes de familiares de algunas de las víctimas, cartas en las que pedían justicia por la muerte "indigna" de sus seres queridos. Eran personas, recordaron, que aguardaron en el agua helada durante horas con la esperanza de una ayuda que nunca llegó.
"Es terrible, es trágico, es escandaloso. Y es solo por suerte que no pasa más a menudo", afirmó a EFE la británica Nicola Davies, autora de un libro para niños sobre experiencias de refugiados que se había desplazado hasta Francia para acudir al acto de este jueves.
CONDICIONES INHUMANAS
Tanto la zona de Dunkerque como la de Calais, ubicadas frente a las costas inglesas, se han convertido en lugar de paso de miles de inmigrantes que, en condiciones inhumanas, aguardan en tiendas de campaña más o menos escondidas entre la vegetación de la periferia urbana, alimentándose con lo que las oenegés les proporcionan.
Cubiertos de barro y en condiciones climáticas muchas veces intempestivas, esperan su oportunidad para cruzar hasta el Reino Unido.
Kurdos procedentes de distintos países, afganos, iraquíes, eritreos, vietnamitas son solo algunas de las nacionalidades que se dan cita en estos campamentos informales.
Quieren llegar al suelo británico porque allí esperan encontrar trabajo más fácilmente a pesar de no tener papeles. Muchas veces también allí les aguardan familiares o conocidos de sus comunidades de origen que ya hicieron el viaje.
La mayoría acaban cruzando de la manera más peligrosa: en pequeñas embarcaciones sobrecargadas como la que se hundió aquel 24 de noviembre de 2021.
Aquella nave ilegal se encontraba a punto de cruzar el límite de las aguas británicas y la desorganización entre los servicios de rescate de los dos países los dejó a merced del mar durante horas, a pesar de las repetidas llamadas de emergencia de los náufragos.
TENSIONES ENTRE FRANCIA Y REINO UNIDO
El incidente originó un fuerte desencuentro político entre Londres y París, con acusaciones cruzadas de no hacer suficiente por frenar las salidas ilegales, por un lado, y de generar un efecto llamada con su legislación por el otro.
Lo que en aquella época sí prometió el presidente francés, Emmanuel Macron, fue que no permitiría que el Canal de la Mancha se convirtiera en un cementerio.
Esa promesa, por el momento, se ha traducido en una mayor represión policial y en mayores controles sobre los campamentos terrestre, pero no ha frenado el flujo de migrantes.
Solo este año hubo al menos 45.000 intentos de cruce de la frontera en barcas, según cifras de la Prefectura Marítima francesa, frente a las cerca de 30.000 del año anterior.
"Las embarcaciones recogidas en el mar son un poco más grandes que antes (alrededor de 10-12 metros), pero sobre todo van más cargadas con cerca de 45 personas de media por embarcación", señalaron a EFE fuentes de la Prefectura.
Francia y Gran Bretaña firmaron un nuevo pacto antinmigratorio este mismo mes, de enfoque mayoritariamente securitario. Pero las oenegés insisten en que este tipo de planteamientos solo llevarán a hacer las rutas más peligrosas y desesperadas.
"Lo extraño no es que pasaran aquellas muertes, lo raro es que no haya ocurrido ya más veces", señaló a EFE Pierre Roques, coordinador de una de las organizaciones humanitarias más importantes de Calais, L'Auberge des Migrants.
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