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Ciudad de México.- A diario, en la conferencia mañanera del Presidente Andrés Manuel López Obrador “hay una buena dosis de veneno; de veneno social”, reitera el reconocido historiador y analista político José Antonio Crespo.
En un análisis acerca de la libertad de expresión en el país actualmente, el investigador y profesor del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas) sostiene que si bien no hay censura de forma directa, hay un ambiente de descalificación de la crítica, e intimidación. “Llamarlos con nombre y apellido no es de un estadista. Eso es generar animosidad, es intimidar. Sí tiene derecho a responder y a defenderse, pero con argumentos, no con insultos”, dice el ensayista, y uno de los firmantes del desplegado #EstoTieneQueParar.
Durante la mañanera, expone cosas que hace el gobierno, pero al mismo tiempo la usa como propaganda y como foro de linchamiento público a sus críticos.
Con la propaganda discursiva está adoctrinando al pueblo: “Estos son los enemigos, estos son los que están en contra del pueblo, estos son los corruptos, a éstos no les hagan caso”. La está usando para sus ideas básicas: un discurso simple, en blanco y negro con el que ha logrado llegar a las multitudes. No es sofisticado su discurso, no está dirigido a quien lo cuestiona. Su discurso es maniqueo, es más o menos el mismo, para llegarle a su gente, a su público, a las masas; es de buenos y malos, y lo usa para adoctrinarlos. Eso es propaganda”, dice.
“Utiliza la mañanera, por otra parte, como una pira pública para sus adversarios y críticos; un linchamiento público, la mayoría de las veces, sin pruebas. Un Presidente, un jefe de Estado, no puede estar acusando, con nombre y apellido, sin pruebas. Antes de que se haga una investigación él da por hecho, y con ello afecta la presunción de inocencia”.


