A-AA+
Unión Hidalgo, Oax.- En el fondo de un callejón, entre árboles está una casita de concreto de siete por ocho metros que no tiene energía eléctrica, piso, puertas ni ventanas. Sólo para eso alcanzaron los 120 mil pesos que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de Bansefi, entregó para la reconstrucción.
La vivienda de tres cuartos y un corredor, sin baño, pertenece a Eusebio López Marín y apenas ocupa la mitad de lo que era su casa de arquitectura vernácula que se vino abajo aquella noche del terremoto del 7 de septiembre de 2017.
Por tener una vivienda inconclusa, a Eusebio le corresponde recibir el apoyo del Programa Nacional de Reconstrucción, que impulsa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador; no obstante, los verificadores no lo visitaron, aunque les pidió que revisaran que -a dos años del terremoto- su casa apenas tiene 60% de avance.
“Aunque vieron que mi casa está a medio construir, me dijeron que lo sentían, que no aparezco en las nuevas listas; así que quedé fuera. Ahora no sé qué pasará, terminar mi casa va a tardar más de lo planeado, hay que trabajar el doble para salir adelante, creo que en esta ocasión [el gobierno] se olvidó de nosotros”, comenta tristemente.
La historia de Eusebio se repite 600 veces en Unión Hidalgo, pues de los mil damnificados cuyas viviendas tuvieron pérdida total en 2017, sólo 400 fueron seleccionadas a principios de septiembre para recibir el nuevo apoyo y así concluir sus casas en este año fiscal 2019.
A esos 600 damnificados, en Unión Hidalgo se suman otros 500 que no recibieron un folio en el censo y, por tanto, ningún apoyo desde 2017, incluidos a quienes se les clasificó su vivienda erróneamente como daño parcial a pesar de que tienen pérdida total.


