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Toluca, Méx.- José Gabriel Martínez Rodríguez dice que tiene miedo de volver a la estación de bomberos de Tultepec cuando se recupere de las lesiones que le dejó una de las dos explosiones ocurridas al interior de un taller de pirotecnia en La Saucera; sin embargo, lo hará porque salvar vidas es lo que más le gusta hacer.
Tal es su pasión que pese haber sido impactado contra una pipa por la fuerza de la explosión, regresó –con tres costillas rotas, un pulmón perforado y el bazo destrozado— a sacar del lugar a sus compañeros y algunos policías que hoy viven gracias a su interés por ayudar a los heridos.
Postrado en una cama de hospital en el Centro Médico del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) ubicado en Tollocan, ya en piso a unas horas de ser dado de alta, se observa con un semblante de agotamiento, pero sano, como nunca pensaron sus padres verlo después de la gravedad de sus heridas.
En el cuarto hay cinco pacientes más, los divide una cortina, junto a su cama está un sillón, ahí se encuentra su mamá, Erika Rodríguez, quien platica la historia de José Gabriel.
“Sus lesiones fueron graves, porque todo lo que absorbió como bombero, fue lo que le dejó tantas heridas. “Ahora lo que pienso es que me lo llevo parchadito, pero gracias a Dios, me lo llevo vivo”, dijo mientras sonreía.
“Me siento bien, pero sí fue muy impactante lo que sucedió.
Tengo miedo de volver a la corporación, pero lo haré porque me gusta mi trabajo”, afirmó el bombero, quien desde hace un año presta servicio en la unidad de Protección Civil.


