A-AA+
Debido a que las colillas de cigarro tardan en degradarse hasta 10 años, debe considerarse este residuo como factor de alto impacto negativo en el medio ambiente, afirmó el vicecoordinador del PAN en el Congreso de la Ciudad de México, Christian von Roehrich, a través una iniciativa que presentó.
La propuesta del panista incluye solicitar incorporar el concepto de "residuos sólidos peligrosos" para que, de conformidad a las disposiciones en medio ambiente, tanto en el ámbito nacional como lo dispuesto por la comunidad internacional, se les de tratamiento adecuado, tanto para reducir el impacto ambiental, como tener medidas adecuadas para preservar la salud e integridad física de las personas.
Von Roehrich aseguró que al día la Ciudad de México acumula 13 mil toneladas de basura diaria, por lo que es de gran importancia considerar ciertos residuos para un tratamiento especial, ya sea por la alta peligrosidad o por su naturaleza que impide el ser reutilizados o reciclados, como son las colillas.
"Debe considerarse en la Ley de Residuos Sólidos, a las colillas como uno de los grandes enemigos del medio ambiente", dijo.
De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, las colillas albergan químicos contaminantes. Explicó que entre los químicos que tienen las colillas de cigarro, pueden encontrarse: nicotina, alquitrán, acetato de celulosa e hidrocarburos, así metales como plomo, arsénico y cianuro.
"Tres de cada 10 personas en la CDMX, son consumidoras de productos de tabaco y que, alrededor de 65% de colillas terminan en el suelo, por ende, la probabilidad de que terminen en las coladeras resulta alta", soslayó.
Asimismo, Von Roehrich añadió que, una colilla de cigarro contamina 50 litros de agua potable, y, si bien difícilmente una colilla liberaría todos sus contaminantes antes de llegar a una costa mexicana, el impacto de contaminación que generan en agua salada, es de cerca de 8 litros de agua por colilla.
"Los filtros o colillas, han sido normalizadas como un residuo que pareciera no existir, encontrándolas en cada rincón de la Ciudad", comentó.
La propuesta del panista incluye solicitar incorporar el concepto de "residuos sólidos peligrosos" para que, de conformidad a las disposiciones en medio ambiente, tanto en el ámbito nacional como lo dispuesto por la comunidad internacional, se les de tratamiento adecuado, tanto para reducir el impacto ambiental, como tener medidas adecuadas para preservar la salud e integridad física de las personas.
Von Roehrich aseguró que al día la Ciudad de México acumula 13 mil toneladas de basura diaria, por lo que es de gran importancia considerar ciertos residuos para un tratamiento especial, ya sea por la alta peligrosidad o por su naturaleza que impide el ser reutilizados o reciclados, como son las colillas.
"Debe considerarse en la Ley de Residuos Sólidos, a las colillas como uno de los grandes enemigos del medio ambiente", dijo.
De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, las colillas albergan químicos contaminantes. Explicó que entre los químicos que tienen las colillas de cigarro, pueden encontrarse: nicotina, alquitrán, acetato de celulosa e hidrocarburos, así metales como plomo, arsénico y cianuro.
"Tres de cada 10 personas en la CDMX, son consumidoras de productos de tabaco y que, alrededor de 65% de colillas terminan en el suelo, por ende, la probabilidad de que terminen en las coladeras resulta alta", soslayó.
Asimismo, Von Roehrich añadió que, una colilla de cigarro contamina 50 litros de agua potable, y, si bien difícilmente una colilla liberaría todos sus contaminantes antes de llegar a una costa mexicana, el impacto de contaminación que generan en agua salada, es de cerca de 8 litros de agua por colilla.
"Los filtros o colillas, han sido normalizadas como un residuo que pareciera no existir, encontrándolas en cada rincón de la Ciudad", comentó.


